No se engañen) El precio elevado de las entradas es una puñalada a la Tauromaquia

La temporada está arrancando. Y enseguida se observa que hay ciertos tics que se repiten. Uno de ellos es el de las entradas caras. Con el argumentario detrás que los empresarios quieran. Pero caras... La vida, en España, en Portugal, está difícil, para algunos muy difícil. El gas, los combustibles... lo que de ahí se deriva, por las nubes. Llegar a fin de mes, para mucha gente es una odisea... ¿Cómo va a pagar un matrimonio poco pudiente 80 euros por dos entradas para sentarse en el tendido general de una plaza de pueblo (Aracena) para ver una corrida de rejones...?. O los 27 euros de cada uno de los jubilados, sin más... Jubilados que a lo mejor tienen pensiones que no llegan ni por un asomo a los 1.000 euros al mes... Un matrimonio de jubilados : 54 euros por sentarse, además, en el peor rincón de la plaza, que es donde suelen colocar a los que sacan las entradas de "jubilados". A los "jóvenes" (que en realidad son aún niños buena parte de ellos, pues van de los 12 a los 20 años) les cobran 20 por cabeza. Y en el afán recaudatorio, los pequeñitos infantes de 6, 7, 8, 9... años también pagan : 10 euros, pero pagan.

No se ve un afán -salvo excepciones- por moderar los precios, más necesario que nunca en estos tiempos difíciles que vivimos. Ahora que pueden usar todo el aforo de las plazas, no hay disculpa para no moderar los precios, implicándose todos : empresarios, toreros con sus cachets... de una vez y por todas acercar la Fiesta al pueblo liso y llano. 

Por el camino en el que se empeñan en seguir, la Tauromaquia -cuando precise de gente que la defienda- se va a encontrar con que solo la defenderán los pudientes, los que pueden permitirse precios como los comentados en el ejemplo de esta corrida de rejones en Aracena (Huelva). A los otros, los del pueblo liso y llano, los más desfavorecidos, que estarían encantados en poder acceder a una plaza... con precios así, se les margina, se les coloca la etiqueta de apestados... 

Cuando toque defender la Tauromaquia, si un día alguien intenta prohibirla o cargársela dictatorialmente, esa gente a la que con estas políticas de precios se la está impidiendo acudir a las corridas de Toros... no va a estar disponible para gritar no! al poder político. Pero los culpables de que no se pueda contar con ellos... tienen, tendrán, nombres y apellidos. Y están y estarán esos nombres y apellidos en las filas de los propios taurinos. Por eso se dice -y se repite mucho últimamente- que los principales enemigos de la Tauromaquia están en sus propias filas, están entre los llamados agentes taurinos...