Luis M. Pombeiro, Manuel Gonçalves, Morante de la Puebla, las figuras y quienes no pasan de "figuritas"...

Al mejor "estilo Manuel Gonçalves", Pombeiro (a la izquierda) ahí, en primera línea, apoyado en las tablas de la "trincheira" en una de las plazas de toros donde este verano organizó una corrida de 6 cavaleiros como perfectamente recoge la foto de Araújo Maceira.

EUGÉNIO EIROA, tribuna da tauromaquia

Pombeiro abre esta noche la Monumental de Lisboa, en una de las fechas que asignadas tiene para poder organizar allí corridas de toros. Merecería que la respuesta fuese el lleno. Porque, mejor o peor, con errores o sin ellos, Pombeiro es un entusiasta taurino y buen aficionado metido a empresario del sector, que las está pasando canutas para sacar adelante todo lo que lleva entre manos. Porque hoy, hay que decirlo, en general ser empresario taurino en Portugal tiene mucho de aventura, mucho de riesgo, poco de rendimiento, poco de ganancia -cuando la hay-. 

Pombeiro tiene un aire al saudoso Manuel Gonçalves, que era el gran defensor de las corridas de 6 cavaleiros. Con Pombeiro se ha resucitado, a lo grande, esto de las corridas de "a 6"... que tal y como está la Fiesta, necesitada de espectadores nuevos, posiblemente es mucho mejor banderín de enganche que las corridas con tres cavaleiros. Es decir : para los nuevos espectadores llegados a las plazas de toros, la fórmula de "a 6" entretiene, divierte, contrasta, distrae, más y mejor. No le demos vueltas. Como aficionados de verdad, está claro que preferimos la fórmula de "a tres", pero... hemos de reconocer que, a día de hoy, en Portugal, la fórmula de "a 6" no solo es interesante, es que -además- es necesaria.

Gonçalves me contó un día tomando un café en Póvoa de Varzim, que aquello de las corridas "a 6" tenía más ventajas que inconvenientes... "competición total, todos quieren sobresalir, todos echan el resto en el único toro que tienen para actuar... es de sentido común. Luego tienes el público, que muchos no son entendidos de Toros, que lo que quiere es entretenerse... más cavaleiros, más banderilleros, más auxiliares... supone más caballos... más llamativo todo; nadie se aburre... hay contraste, hay comparaciones inmediatamente, a mi me gusta más lo que hizo fulano, el otro dice que no, que mejor estuvo mengano... No se difumina el interés, aunque los toros un día tengas la mala suerte que flojeen... Si escoges bien el cartel, si procuras meter estilos de Toreo diferentes, vas a tener lo que anteriormente te dije : contraste, variedad, entretenimiento... de eso se trata para lo que llamamos el gran público, ¿no?...".

Gonçalves era un auténtico director de escena. En las corridas que organizaba, estaba en todo; iba y venía, volaba por el callejón de la plaza, reñía al embolador por no tener rápido a mano la banderilla para el cavaleiro; reñía al banderillero por no haber fijado inmediatamente al toro en cuanto el cavaleiro iba a cambiar de montura... estaba en todo; y exigía que todos los intervinientes en la escena, estuviesen en su sitio y haciendo al instante lo que tenían que hacer : desde el torilero hasta el propio cavaleiro (aunque a estos más bien no se atrevía a decirles nada; al menos en público, a la vista de todos). Gonçalves, por momentos lo pensábamos, iba más allá de la corrida en sí y pensaba, tal vez, que aquello era una especie de obra de teatro, una gran representación escénica, donde al menos toda la parte que era previsible tenía que salir a la perfección; obviamente, luego ya el toro quitaba y ponía en cuanto al resultado de la faena en si; pero las formas -así lo entendía el- había que cuidarlas al máximo...

Pombeiro, con su apuesta -necesaria y más que justificada- de este verano por los carteles de "a 6", ha resucitado el espíritu de Manuel Gonçalves, en tiempos -ahora- más difíciles que aquellos en los que el saudoso empresario era una de las estrellas promoviendo espectáculos taurinos.

Pombeiro, que esta noche lleva al grande Morante de la Puebla al Campo Pequeno, cabe imaginar, ha querido llevar a Lisboa también a algún que otro cavaleiro portugués que este año finalmente no ha ido a los carteles lisboetas... porque no ha querido el mozo cavaleiro-torero, o porque se ha pasado de rosca pidiendo dinero fuera de lugar y momento, o exigiendo que el cartel se compusiese del modo, forma e integrantes como el quería... Porque has de saber, lector, que a alguna figura -o figurita más bien- no le llega con pedir pasta, exigir toros nhoc-nhoc... ahora también le pretenden decir al empresario, a mi no me metas en una corrida de 6, a mi me metes con fulano y zitrano, o mano a mano con perengano... ¿"Mano a Mano" con un matador de toros? : eso no es un "mano a mano", eso es la comodidad que buscas ya como "cavaleiro acomodado" que es lo que te has vuelto, amigo mío...

Pero así está la Fiesta. Y eso cuando no aparece la cavaleira menganita y monta un pollo porque el sobrero es de una ganadería que a ella no le gusta... y se descuelga del cartel a las diez de últimas. En plena crisis, con lo que cuestan los transportes y los combustibles... es lógico que una empresa busque economizar colocando, para sobreros, los de una ganadería cuya finca está al lado de la plaza si me apuras, en vez de traerlos de al lado de la frontera con Badajoz. Y si además, los toros de esa ganadería están saliendo bien (en Urrós, en uno de los 3 lidiados allí, hicieron dar la vuelta al ruedo al ganadero)... ¿quien es esta señora en el Toreo portugués para andar con semejantes exigencias...?.

Y es que ahora, en esto de los Toros, cualquier mindundi va y exige... a poco que el viento sople un día a favor. Y no puede ser... La Tauromaquia portuguesa necesita urgentemente levantarse y echar a andar, sin las cortapisas actuales, sin la falta de colaboración que algunos muestran... Por eso y por muchas más razones, entendemos -por ejemplo- que el papel de Luis M. Pombeiro -no ya solo en Lisboa, igualmente en las varias plazas que gestiona- no tiene nada de fácil. Se le critica, por ejemplo, por tener abierto aún el cartel de septiembre en Lisboa : es lógico, antaño, en los tiempos pasados, se hacía esto mucho, para permitir que triunfadores de corridas anteriores en Lisboa y en otros sitios, entrasen en ese cartel final de temporada, "a petición del público", bien podría decirse... ¡qué caramba!. Y al ser solamente 4 corridas este año en Lisboa, razón de más para mantener en abierto aún el último cartel...

Este Pombeiro, Luis Miguel, está ahí, donde otros podían estar y no han querido estar -ellos sabrán por qué-. Y no hay que agradecerle nada, porque nadie le puso una pistola al pecho para que estuviese donde está. Pero sí hay que reconocerle empeño, dedicación, implicación en lo que está haciendo. Y el haber resucitado en pleno la fórmula de las corridas de "a 6" es un mérito, en las circunstancias actuales. Un mérito que le granjea enemigos, ciertas conversaciones y críticas por la espalda... porque la fórmula de "a 6" sabemos bien que no a todos los cavaleiros satisface. Los hay que instalados en la comodidad... preferirían las corridas de "a 3", para ellos estar en casi todas las sopas... dejando poco resquicio a las oportunidades que necesitan quienes menos torean. O les incomoda torear un solo toro, para no correr el riesgo de que les salga enfrente un zapato y no puedan lucirse... Deberían de tomar ejemplo de cómo una figura del Toreo mexicano, como es Emiliano Gamero, no rehuye en modo alguno, ni estar en todos los carteles de "a 6" que se le propongan, ni torear los toros Santos Silva -o la ganadería que fuere que le pongan por delante-. 

Mucha profesionalidad se echa en falta... demasiado egoísmo en esta hora difícil para la Fiesta, en donde todos deberían arrimar el hombro y no andar poco menos que a patadas, con quienes -como es el caso de Pombeiro- hacen todo lo que buenamente pueden en los lugares de gestión en donde otros no quisieron o no les dio la gana de estar...

Siempre en el ajo, siempre entre bastidores, controlando -como Manuel Gonçalves hacía- lo que es y comporta el desarrollo de una corrida de toros por el promovida : en primera línea, Luis Miguel Pombeiro... cerca de el, el apoderado Rui Bento, el equitador Orlando Vicente, también personal de servicio de la plaza. La escena que recoge la foto de Araújo Maceira es en Figueira da Foz pero podría ser en cualquiera de las muchas otras plazas que Pombeiro gestiona.



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