Fue en Octubre de 2025, cuando se cambiaba la hora en la Europa occidental. Y en Portugal también. Y en ese día de cambio de hora, dijo adiós un torero a caballo que había sido todo un ejemplo, de abnegación, de sacrificio, de entrega, de compromiso con la Fiesta de los Toros. Y todo ello, sin medios, sin riquezas en su familia que lo amparasen, que le sirviesen en bandeja el supuesto éxito, con caballitos ya aprendidos, de hierros célebres...
30 años atrás de la temporada de su retirada, Marco José Dias Coutinho, Marco José en los carteles, tomaba la alternativa.
30 años después de aquel acontecimiento, Marco José se fue... por una Puerta Grande especial, simbólica, la mejor, la más hermosa : la que habíamos construído para el, a lo largo de 30 años, sus amigos, sus admiradores, sus familiares, los que le conocemos bien... esa es la más grande y la mejor de todas las puertas : la de la amistad sincera, la de la amistad honrada por su compromiso y su verdad durante tres décadas en las arenas de las plazas de toros que pisó y en las que honró a la Tauromaquia.
La empresa de Évora acogió aquella corrida de despedida de Marco José. Tuvo la sensibilidad para con Marco José que escasí-simas empresas taurinas “im-portantes" tuvieron en el año de su despedida. Se cerraba así una temporada 2025 en la que una Comisión liderada por Jaime Martínez Amante trató de ayudar a que Marco pudiese despedirse de los ruedos con un mínimo de dignidad, en esa selva de falta de respeto y consideración en que está inmersa la Tauromaquia portuguesa.
Duele, claro que duele, acreditar este trato de desdén, de pre-meditada ignorancia, de chu-lería con el que algunos “agentes taurinos” se comportan, se comportaron en ese año del adiós a un cavaleiro que encarnó siempre virtudes que otros no tienen y, sin embargo, reciben, han recibido mejor trato.
El caso de Marco José resume, de forma harto dolorosa, muchas de las sombras que hoy siguen empañando la Fiesta de los Toros en Portugal.
Es una historia de mérito ignorado, de un auténtico torero por vocación, relegado por el brillo de los apellidos y los mezquinos en-granajes e intereses empresariales taurinos...
La historia de Marco José es también la de un notorio sacri-ficio que, al final, para ciertos “agentes taurinos’ pareció no valer lo suficiente porque no venía, no iba envuelto en pedigrí.
A poco que se conozca de ver-dad la trayectoria y el esfuerzo de Marco José durante estos 30 años, solo cabe honrar esa "valía real"... ese mérito personal indudable y reflexionar sobre “el Sistema" que lo ha marginado poco a poco en estos últimos años; injustamente, muy injustamente.
Se fue Marco José de un panora-ma en donde la Tauromaquia a caballo parece estar reservada, salvo excepciones como la suya, para solo pudientes, hijos de pa-pá, tipos nacidos con un caballo “aprendido” en la cuna y con un fajo de billetes detrás, etc. etc. etc.
Dijo adiós en aquel último domingo de Octubre de 2025, el ca-valeiro de una carrera forjada en el esfuerzo puro; el auténtico prototipo del torero a caballo que se hace a sí mismo. Sin dinastías ni herencias por el camino, Marco demostró desde el principio su evidente capacidad, su temple, su dominio ecuestre y esa conexión tan especial con el caballo que lo convertía en un cavaleiro de los de antes : elegante, valiente y sin especialmente grandes aspavientos. En sus primeros años, su ascenso fue vertiginoso. Verdadero, frontal, con quiebros ceñidos por momentos, banderillas en lo alto y bien rematadas y un concepto muy personal y certero de lo que es y debe ser la lidia.
No provenía de familia pudiente, como ya dijimos; Marco trabajó desde muy joven haciéndose a si mismo, domando caballos, mostrando su capacidad más que notable para el arte equestre y aprendiendo el oficio desde lo más profundo. Eso forjó su compromiso : un trayecto de 30 años desde su alternativa, salpicados de muchas actuaciones realmente importantes en su tra-yectoria nunca desdeñable.... pero, como bien señalamos, en la última década “el Sistema" empezó a cerrarle puertas.
Las empresas actuales -dominadas en gran parte por “paracaidistas” que están en esto para figurar, para presumir, para caciquear...- priorizaron a los "herederos de linajes” y a los envueltos en maniobras de cambios de cromos y otros tejemanejes dejando a independientes como Marco José, cada vez más postergados.
En Portugal, esto ha venido y viene traduciéndose en carteles desiguales : Marco se vio rele-gado a presencias menores, mientras -más de lo mismo- cavaleiros y cavaleirinhos de “dinastías” en boga y otros sujetos especialmente recomendados copaban los carteles.
La muerte del célebre apoderado de Marco José, Agostinho dos Santos, fue también un hecho clave en el devenir de los acontecimientos en la carrera de Marco José Días Coutinho.
Agostinho dos Santos, que había sido gran cocinero antes que buen fraile, no era solo un gestor : era un visionario que creía en el toreo a caballo como un arte y como un compromiso con la verdad; no como un espectáculo cualquiera, donde un simple cambio de cromos o tragar por recomendaciones valía al caso. Tuvo con Marco José una rela-ción casi paterno-filial con Agostinho y fue punto de apoyo fundamental en la carrera del cavaleiro, sin desmerecer para nada lo que algún que otro “agente taurino” hizo también por el cavaleiro que en el 2025 se despidió de los ruedos.
La muerte de Agostinho dos Santos dejó a Marco huérfano en un mundo de tiburones : sin ese respaldo, las puertas empe-zaron a cerrarse poco a poco, progresivamente a más con el paso de los años...
Efectivamente : pasaron los años, la pandemia ya lo agravó todo, tuvo la oportunidad Marco de irse a México e instalar allí una escuela hípica y de toreo, pero... su familia estaba aquí y su asentamiento en Évora era ya definitivo.
Solo cabía a fines del 2024 en ir pensando en la retirada, luchar contra lo imposible -máxime viendo el estado de degradación en que se encuentra la Tauromaquia portuguesa- era -pensará alguno- como echar margaritas a los cerdos...
Se fue así en el 2025 Marco José, finalmente en aquel domingo, en Évora. Con la cabeza bien alta. El orgullo -legítimo- de haberlo dado todo en lo que de si mismo dependía... pero poco o nada se puede hacer ante los intereses cada día más lamentables de “el Sistema” actual...
En estos años finales, como decimos, merecía otro trato : una despedida en grande, por todo lo alto... ejemplificando en Marco José la figura del torero a caballo hecho a si mismo, que puede y debe existir, por mucho que el sindicato de incompetentes que se han hecho casi dueños de la Tauromaquia lusa se obstine en negarlo... El no lo dijo publicamente, pero estamos seguros de que es así : el aburrimiento y el asco —palabras que resuenan inevitablemente al recordar esa hora del adiós— lo han llevado a colgar las botas en silencio, sin el respeto por parte de todos que un veterano de su talla importante bien merecía.
El mal mayor : la Fiesta en Portugal hoy donde para algunos casi todo vale, mientras la auténtica verdad y la auténtica profesionalidad son tantas y tantas veces relegadas.
En Portugal, la Tauromaquia aún resiste -ya veremos hasta cuándo- , pero no es inmune. Las excepciones ahora mismo, son faros en un mar de mediocridad.
“El Sistema" portugués, con su nefasto funcionamiento, vicia-do y reiterativo, favorece cada dos por tres a los que “venden” imagen... se vive en un mundillo artificial, muchas veces falso, de jóvenes con manejadas y ma-noseadas redes sociales, here-deros sin mérito de fama y/o dinastía, incluso tipos que pagan al escriba corrupto que se vende a tanto por “hazaña” escrita o divulgada... imperan las falsedades, las podredumbres, mezquindades, campañitas subterráneas... son el pan nuestro de casi todos los días en una Tauromaquia pequeña y, sin embargo, tan adulterada... en detrimento -a veces escandaloso- de los que sudan de verdad en la arena...
Marco José, sin "pedigrí", injustamente tratado, pagó con creces las consecuencias de "el Sistema" imperante : una trayectoria honrada, de verdadero sacrificio y compromiso, diluida por la in-diferencia.
Ojalá su salida que hoy evocamos un año después, sirva de espejo. La Fiesta necesita más Marco´s : toreros que suban al caballo por auténtico amor al arte, no por exhibicionismo, no por linaje, ni envueltos en dineros ajenos, ni beneficiarios de tejemanejes...
Si lees esto como un aficionado más, te invito a que hagas un es-fuerzo y recuerdes a Marco José en un último y simbólico aplauso hacia su trayectoria limpia como cavaleiro en activo y como cierre de 30 años, una Vida, de compromiso de verdad con la Fiesta de los Toros.
Y si Portugal no lo despidió co-mo este hombre merecía, que quede para siempre en la me-moria de los que sí valoramos la verdad en el Toreo a caballo.
¡Que Marco José sepa que se fue con la cabeza alta... y que el toro —y sus caballos— le guarden siempre un lugar, un callejón eterno... el de los toreros de verdad, el de los toreros que salieron de la nada y -sin embargo- demostraron claramente que podían y sabían. Suficiente para invalidar los resultados de los dedos caprichosos y bobalicones que tantas veces injustamente elaboran los carteles de las plazas de toros...
Gracias, Marco José; obrigado, Marco José... por haber sabido siempre ser y estar, por tu com-promiso y honestidad para con la Fiesta de los Toros. Solo por el gran ejemplo que has dado... ¡claro que merecía la pena!. A algunos se les debería de haber caído la cara de vergüenza por lo que contigo hicieron... Pero es obvio que no se les cayó, porque ni vergüenza tienen.
¡Enhorabuena, Marco José!. No te echaron algunos de la Fiesta. Te fuíste tu... ahora, hace un años, solamente entonces, cuando tu quisiste...
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EUGÉNIO EIROA
Fotos : Pedro BERNARDO
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4 PREGUNTAS A DÍA DE HOY
—Se cumple un año de su retirada... ¿cómo lo lleva fuera de los ruedos?
—Sim... Um ano desde aquele momento tão difícil e tão bonito, em que entrei na praça sabendo que estava a despedir-me de uma parte de mim. Recordo esse dia com o coração apertado pela saudade, mas também cheio de orgulho, emoção e profunda gratidão. Há momentos que o tempo nunca consegue apagar. Aquele ficará para sempre guardado na minha memória, não apenas por ter sido a última vez que toureei, mas por representar o fim de um caminho que começou quando eu ainda era criança. Foi nessa praça de Évora, na despedida, que deixei uma parte da minha vida, dos meus sonhos, dos meus medos e de tudo aquilo que fui construindo ao longo dos anos.
—¿Continua agradecido a pesar de todo lo que le tocó sufrir en el final de su trayectoria...?
—Sim, sim, prefero ficar com a parte positiva, que é grande em 30 anos de trajecto... Tudo o que aprendi, tudo o que vivi, tudo o que sou e tudo o que consegui devo-o ao mundo do touro e à família tauromáquica. Foi neste mundo que cresci, que aprendi o valor da coragem, da entrega, da humildade e do respeito. Foi graças a esta profissão que conheci pessoas extraordinárias, lugares inesquecíveis e momentos que levarei comigo até ao fim da vida.
—Y ahora que exactamente se cumple un año, ¿qué sensaciones conserva de la última tarde, de la última faena?
—Ao recordar aquela última tarde, lembro-me dos rostos, dos abraços, das palavras, dos silêncios e de todas as emoções que se viveram. Lembro-me do carinho de quem esteve presente e da força que senti ao perceber que não estava sozinho. Cada gesto, cada aplauso e cada palavra de apoio tiveram um significado enorme para mim.
—Pero cabe también imaginar que doce meses después, la saudade se hace presente, es vigente...
—Com certeza que sim...Um ano depois, a saudade continua presente. Sinto falta da praça, do ambiente, da preparação, da adrenalina e daquele instante único antes de enfrentar o touro. Sinto falta de tudo o que fazia parte daquela vida. Mas, acima de tudo, sinto uma especial gratidão. Gratidão por ter tido a oportunidade de viver o meu sonho, de protagonizar a minha profissão com dignidade e de me despedir rodeado por pessoas que tanto significam para mim.
A vida segue em frente e novos caminhos se abrem. Há outros objetivos, outras responsabilidades e novos desafios para enfrentar. Mas há coisas que nunca mudam. Onde quer que esteja e faça o que fizer, direi sempre, com o maior orgulho e emoção que fui, sou e serei toureiro!.
TEXTOS DE EUGÉNIO EIROA
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