Pasan las fechas y la vergüenza de Campo Pequeno es cada vez más grande

El día en que se vuelva a dar una corrida de toros en "Campo Pequeno" cabe esperar que los artistas vuelvan a pasar una pancarta como la de la imagen, pero... con texto ya actualizado a tenor de las circunstancias presentes : "Esta foi a nossa casa"

Es una vergüenza lo del Campo Pequeno. Va a comenzar el mes de abril y sigue sin saberse oficialmente nada. Desengañémonos, a la empresa Plateia Colossal, del productor musical Álvaro Covões, usufructuaria de los derechos de explotación de lo que fue una plaza de toros y ahora -definitivamente- es la gran Sala de Fiestas y Conciertos de Lisboa... le trae sin cuidado si se celebran allí o no corridas de toros.

Mejor dicho : a los Covões&cia lo que les preocupa es hacer allí cuantos más conciertos, mejor. Y si sobra alguna fecha y no tienen a nadie mejor para adjudicarle ese "día libre", pues se la darán al buen hombre que decidió tiempo atrás cargar con la cruz de la Tauromaquia lisboeta y que, tal y como van las cosas, le va a tocar hacer el papel de asistente en la evidente agonía de los espectáculos taurinos a realizar en la capital de Portugal.

No hay por donde coger el asunto. Es impresentable y ya no tiene un pase.

Pero observen ustedes cómo en el mundillo taurino portugués, nadie alza la voz ante lo que está pasando, nadie saca la cabeza de debajo del ala, nadie mueve un dedo para intentar cambiar este lamentable estado de cosas...

Peor ya solamente, que alguien de los Covões&cía salga a escena y anuncie que las corridas de toros en el local llamado "Campo Pequeno" son ya historia pasada y que se va a proceder a su entierro...

Solo falta eso ya. O eso, o las migajas que está dispuesto a recoger el subalterno empresario taurino que aún no quiere apagar la vela y que, evidentemente, no tiene la culpa de que "Campo Pequeno", una plaza de toros, haya caído en manos de un productor de Fiestas y Conciertos, al que la Tauromaquia le importa un pimiento. 

Y lo peor del caso es que casi no hay nada que hacer... O le ponen unos millones encima de la mesa al tal Covões para ver si quiere soltar lo que tiene bien amarrado... o esto va camino del final, del triste final. A lo único que se puede aspirar es a que la Sala de Fiestas y Conciertos "Campo Pequeno" ceda alguna, pocas, fechas libres, en las que dar allí unas pocas corridas de toros... Pero ni esto siquiera, por lo que parece, está demasiado claro... cuando estamos casi en abril y la incapacidad para anunciar oficialmente unas fechas y unos carteles es manifiesta.