Es el tiempo de "recogerse", pero tanto y tan nefasto inmovilismo no se justifica...

A pesar de la bonanza climatológica -en general- en que nos hemos instalado en estas fechas de octubre de 2021, la realidad es que en Otoño estamos. Y cuando el Otoño llega, lo tradicional en la Tauromaquia en la península Ibérica era -y es- entrar en tiempo de recogerse... Fin de temporada, para entendernos. 

Fue siempre así y, salvo algún caso aislado, la Feria de San Lucas, en Jaén, marcaba el adiós muy buenas y hasta el año que viene si Dios quiere... Ya en Portugal, quedaban los dos tradicionales festejos del 1 de noviembre -con el permiso del estado del Tiempo- como era el caso de Cartaxo. Pero vamos... entrado octubre la cosa era -y es- para ir recogiéndose.

Lamentablemente, la Tauromaquia -sus "agentes" taurinos- es muy inmovilista. Ha ido pasando el tiempo y no pocas plazas en España se han ido transformando en recintos cubiertos, "arena", "coliseum"... en diversas poblaciones, recintos multifuncionales, que respetan el concepto de plaza de toros pero que permiten celebrar en su interior desde partidos de baloncesto o tenis hasta grandes conciertos. Y está bien que así sea : es la manera de obtener utilidad y lograr un mantenimiento económico adecuado de una instalación que no deja de ser grande y costosa.

Y mientras estos recintos a los que aludimos -en esencia plazas de toros- son utilizados durante todo el año para un sin fin de actividades, en el caso de los Toros, solamente se dan funciones taurinas en su interior de pascuas en viernes y, desde luego, nada de ello más allá de octubre, solamente en "la temporada taurina".

Y esto último es lo lamentable. Que tengas la posibilidad de planear, de organizar acontecimientos taurinos durante todo el año, porque ni la lluvia ni el viento son problema en semejantes recintos y... sin embargo, como empresario taurino, como promotor de corridas de toros, actúes como si estuviésemos en el siglo pasado y no hubiese cobertura alguna del techo (y, por tanto, obligado por la meteorología lo recomendable sería dar toros solamente de primavera hasta la llegada del otoño).

Y lo mismo que estamos diciendo sobre el caso de los múltiples recintos cubiertos que ya hay en España, es de aplicación para plazas portuguesas modernas, con cobertura móvil, como es el caso de Lisboa, Évora, Elvas o incluso Redondo...

Escribíamos al respecto hace bien poco. Lean de nuevo -pulsando aquí- si quieren... Algo que fue muy aplaudido por no pocos amigos de la TRIBUNA da TAUROMAQUIA IBÉRICA. Pero... ¿y los llamados "agentes taurinos" portugueses?. Los "agentes taurinos" portugueses -como los españoles-, al respecto de lo propuesto, ni puñetero caso... como si el asunto con ellos no fuese. Tienen la posibilidad de... pero desechan cualquier posibilidad de innovar, de introducir nuevas formas en estos nuevos tiempos en donde la Fiesta tan necesitada está de ser promovida y devuelta de verdad al pueblo liso y llano, de quien se la está distanciando con políticas de precios que están quemando el terreno, con una falta evidente de atractivos también en planificaciones y carteles, etc. etc. etc.

Sin el pueblo liso y llano, sin el aficionado de a pie, al que hay que volver a dar la posibilidad de comprar entradas a una corrida de toros por precios acordes a su disponibilidad económica real... sin los aficionados de a pie, que no tienen potencial más que para ir a los toros una vez por año a lo mejor, la Fiesta acabará muriendo, convertida en el club de amigos pudientes que, por restringido y cada vez más cerrado y menor, llevará a su paulatina extinción. 

Recuperar la Tauromaquia para todos, poniéndola al alcance sino de todos, al menos de casi todos, sería el paso urgente a dar en esta hora. Y en ese sentido, hacer espectáculos en Otoño-Invierno aprovechando las instalaciones cubiertas existentes, era un camino no solo viable, sino deseable... pero está claro que en la Fiesta anidan demasiadas aves que hacen del inmovilismo y de la falta de luces una razón de ser... lo que puede a medio plazo acabar costando muy caro; tremendamente caro, si queremos que la actividad taurina tenga futuro.


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