Aunque resulte predicar en el desierto, obligado es no callarse...

Para este fin de semana, el pronóstico del tiempo habla de lluvias... El empresario de A Barquinha se apresuró a tomar cautela y aplazó para el fin de semana siguiente (en que podría haber mucho mejor tiempo) la corrida de los toros de Palha.

En Azambuja hay anunciado un festival : ojalá San Pedro eche la llave a las nubes que transporten agua y esta no caiga durante el tiempo del espectáculo.

En Évora, este fin de semana, hay corrida anunciada. Pero no hay problema, si empieza a caer del cielo, se le da a la manivela y el techo de la Arena d´Évora se cierra a cal y canto.

Siendo esto último, lo de Évora así, perdónenme, no habiendo riesgos meteorológicos en las plazas cubiertas, ¿qué razones hay para no dar allí, en Lisboa, en Redondo, en Elvas... allá donde hay plazas cubiertas, Toros en invierno y alimentar la llama de la afición, tan afectada por los dos años de Covid que llevamos encima?.

¡No será porque no haya toros de sobra en el campo...!. Los hay y bien baratos, por cierto.

Ya sé que es predicar en el desierto, volver con este asunto.

Ya sé que el inmovilismo es lo único que interesa.

Ya sé que con semejante panorama, poco futuro de verdad tiene la Fiesta.

No sirve de nada tener plazas cubiertas.

Porque no hay empresarios con imaginación y capacidad para diseñar el futuro.

Y así vamos : vira o disco e toca o mesmo...


Arena d´Évora, vista parcial de su interior


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