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Lisboa consagra como nuevo ídolo a Duarte Fernandes y este asume una gran responsabilidad

Pombeiro, el empresario titular de la gestión taurina del Campo Pequeno, estaba feliz. Su socio Charraz, también. La noche era histórica, porque marca, quien sabe, tal vez, …

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Pombeiro, el empresario titular de la gestión taurina del Campo Pequeno, estaba feliz. Su socio Charraz, también. La noche era histórica, porque marca, quien sabe, tal vez, un antes y un después. Lo de menos era que Ventura se hubiese estrellado esta vez y aunque dejó destellos, acabó por no dar ni una vuelta al ruedo. O que los forcados no pudiesen brillar a la altura de otras veces y también viesen la gloria no tan al alcance... Todo eso tal vez haya sido lo de menos.

Lo importante fue ver que el "toricantano" Duarte Fernandes no solo había tomado la alternativa a la portuguesa, sino que había triunfado, había demostrado, había toreado muy bien y... se había metido al público en el bolsillo, confirmando así plenamente, rotundamente, tantas y tantas esperanzas en el depositadas. Eso fue lo verdaderamente importante, lo realmente necesario, lo que tenía que suceder y sucedió en la corrida de este jueves 6 de agosto, en Lisboa.

Y es que como en la TRIBUNA ya se dijo y como se reflejaba en lo que fue portada en su cuaderno-revista semanal número 39 : Portugal taurino necesita toreros a caballo de verdad nuevos, pero no gilipollas a los que se les suban un par de éxitos a la cabeza y el día que le salen mal las cosas anden a patadas con las botellas de litro y medio de agua, por el callejón de una plaza y a la vista de la gente... esos sobran. 
Lo que hacen falta son toreros a caballo de verdad, no hijos de papá, ni intérpretes del postureo... Se necesitan cavaleiros dispuestos a darlo todo, a triunfar, a saber digerir los triunfos, a arriesgar y a crecer y crecer porque saben realmente que ser figura de verdad no está al alcance de cualquiera...

Portugal taurino necesita nuevos ídolos -y no con pies de barro-. Necesita renovar su plantel de toreros a caballo, con cavaleiros que arrastren gente detrás, que verdaderamente despierten ilusiones. Y es que de estos, en Portugal, ahora mismo, hay muy pocos, escasísimos...

Por eso lo de anoche en Campo Pequeno fue muy importante. Porque existe la esperanza y parece que fundada, de que Duarte Fernandes sea, finalmente, uno de los varios que tanto se necesitan. Si así resulta y se confirma en el próximo tiempo... empezará a haber futuro para la Fiesta "a la portuguesa". Si no es así... desesperante será tener que seguir en el hastío, vulgaridad y más de lo mismo, en que -salvo contadas excepciones- esto se ha instalado en los últimos años.

Nos alegramos muy mucho por lo que ayer sucedió. Para las esperanzas que se tienen -antes descritas- y para el propio Duarte Fernandes, fue una noche grande, que se refleja en la acuarela que ilustra este texto y que muestra al nuevo cavaleiro profesional portugués, saliendo en hombros por la puerta grande del Campo Pequeno.

NÉSTOR SEGURA



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