Se cerró la Feria de Cutervo entre momentos de bella inspiración y mascullando el drama (45 fotos)

 

CUTERVO (mi crónica al cierre) …Y LA INSPIRACIÓN SE HIZO CARNE Y HABITÓ ENTRE ELLOS DOS (A LOS PIES DEL ILUCAN)

Por Magaly Zapata, desde Perú (texto y fotos)

Hoy 30 de junio y en domingo se cerró la Feria de Cutervo entre momentos de bella inspiración y mascullando el drama, además de 10 trofeos que se repartieron los diestros David Galván, 4, Joaquín Galdós, 4 y dos para Isaac Fonseca en el tercero que fue el de su debut en Perú. Era la de cierre ferial de triple puerta grande que no se pudo retratar por el infortunio. Se lidiaron 5 de San Pedro y el 6o de Salamanca, orientado y con peligro.
Ese peligro debió padecerlo el mexicano Fonseca con un toro que se encampanó y siempre estuvo midiendo y esperando para hacer daño, sea a los de plata que los tuvo a mal traer en varas y banderillas, o al diestro del oro, que aunque lanceó bien al recibirlo, conforme avanzó la lidia se fue complicando, se dejó en los naturales pero colándose en los de pecho por el derecho y fue por ahí que lo prendió del brazo, y lo levantó de la axila y zarandeó como guiñapo, con la ‘fortuna’ que en ese trance de segundos que parecían eternos sacó el brazo del traje y aunque quedó casi inerte en el ruedo y lo buscó el saldo no fue tan malo como se creía y de no ser porque Colombo vestido de paisano llegó de un salto hasta los medios y tiró de la cola del burel, el drama hubiera escalado a tragedia. Fonseca nos dejó ver una cara de dolor desde lejos y creíamos que lo habían herido. Fue cargado hasta la enfermería donde fue atendido por el Dr. Aldo Quevedo quien finalmente señaló que fue una luxación del codo del brazo derecho.
En su primero, el que marcó su debut en tierras incas pudo cortar dos orejas pero sobretodo agradar al público, nos gustó su toreo de capote, bonitas y mecidas verónicas, y aunque daba demasiadas pausas entre tandas, consiguió templar al toro que mediada faena iba andando a paso de toro mexicano lo que el diestro capitalizó.
Volvía David Galván tras su revelador paso por Madrid y no defraudó. Más cómodo estuvo con el primero que se empleó mejor en sus telas, bonito saludo capotero y el inicio torero con la muleta y de ahí en más luego de irse a los medios dibujó con tersura y temple series en las que administraba las fuerzas, a favor de labor, pero fino y señorial en sus formas. Con el otro, acortó espacios y se lo pasó por la faja, hasta se puso de hinojos en molinetes ceñidos y en el tercero casi es prendido aunque un autoquite lo salvó. En suma, Galván cortó otras dos del cuarto y confirmó el buen momento que atraviesa, en que lo difícil parece fácil, grácil, etéreo.
Si aquel deja paladear su toreo señorial y exquisito, nuestro paisano Joaquín Galdós nos deja, como los vinos, ese bouquet de aromas que su delicado toreo desprende, y en boca el regusto de paladear el arte, porque en el toreo se puede disponer de los siete sentidos para disfrutar su naturalidad, su torería, su sutil firmeza, la suavidad ese mover las telas y convencer y acompañar más allá, en comunión de intensiones y composición de la estética, se puede disfrutar del arte con mayúsculas.
Y eso dejó Galdós en su dos faenas. Sentida inspiración fue la segunda en la que incluso puso los palos ante la insistencia de los tendidos. Pero es que es menester ir a sorbos, como fueron sus mecidas verónicas y profundos sus naturales. Su lote tuvo nobleza y no mucha fuerza que administró con la altura de su muleta, incluso cuando al primero trasteó de rodillas, sin afligir. Obra inundada de suavidad, ritmo, cadencia y compás. Siempre en redondo y con desmayo. Es que no ataca, espera. Espera y conduce con letanía, su obra en el lienzo de arena.
El segundo fue más grande y más suelto pero muy noble y suave, brindó al empresario Tito Fernández. Rondallas rimenses pululaban… solo ellos saben.
Y fue entonces que toro y torero quisieron encontrarse en los medios. Tres redondos enhiestos con desmayo, que galanura, se miraron fijamente y se entendieron, un pase de las flores derramadas porque sus vuelos volaban y después la reunión en circular suave y cadencioso y otro más, que donosura, y la inspiración se hizo carne y habitó entre ellos dos, y al cambiar de mano su do de pecho dio. Ahí estuvo el embrujo. Me basta y me sobra para contar lo que sintió, lo que sentí, lo que se vivió.
7 tardes de tradición y 7 tardes continuas de transmisión a los pies del Ilucan, Apu sagrado que alinea sentires para que los conjuros del toreo eterno marquen fechas, días y horas, así como fue la efeméride de la felicidad será también la de la inspiración. Soy Magaly Zapata y estuve en la tierra de las blancas arenas tus 7 tardes de toros porque quise seguir mi intuición y por seguirla disfruté de la inspiración que surge entre el toro bueno en sus matices de bravura y los buenos toreros en sus matices de expresión aestetica de su toreo. Hasta la próxima Cutervo, hasta la próxima.












































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