Reportaje) Un domingo de "Colete Encarnado" en Vila Franca de Xira : esto no parece lo que era...

Texto y fotos de Araújo Maceira.

Vila Franca de Xira. Final de la mañana del llamado "Domingo del Colete Encarnado". Demasiado en el cuerpo para muchos, lo de la madrugada de la "Sardinha Assada" que queda atrás... Demasiado. Huele a meo por todas las esquinas. Se observa que las cabinasWC instaladas por varios lugares del centro, no fueron suficientes. Aunque casi es hora de comer, hay muchos locales cerrados aún, de los que alimentan el cuerpo con el buen comer y el mejor beber. El día es soleado, pero la brisa al lado del Tejo lo situa en muy agradable temperatura. 

Es domingo, aún el último día de las Fiestas del Colete Encarnado. En el cuerpo de los vilafranquenses parece pesar la Fiesta de los días anteriores y se están levantando tarde de una cama a la que entraron hace muy poquitas horas, demasiado tarde...

Por eso, en la calle andamos casi solos los de fuera, los ajenos que llegamos atraídos por "Domingo del Colete Encarnado". Podemos asistir a la última largada de toros por las calles invadidas por la circunstancial arena. Pero acto seguido, la maquinaria infernal aparece en escena y comienza a retirar la arena, a mojar y limpiar las calles, a poco a poco ir desenclavando los tablones de las vallas... Demasiado pronto para retirar aquello... porque produce en el visitante la sensación de que la Fiesta acaba ya, la peor de las sensaciones para quien acaba de bajar de un tren, de un bus o de un coche, dispuesto a pasear, ver, sentir la Fiesta callejera... Esta casi no existe ya. Solo cierta megafonía que emite músicas recuerda junto a los adornos de papelillos y colores que es el día final de la Fiesta del Colete Encarnado... y da a entender que lo fuerte ha quedado atrás...

Es lo que hay. Los foráneos llenamos las casas de comidas y restaurantes del centro. Entramos en uno cualquiera, al azar, sin más... está casi lleno. Es un cuarto para la una, lo que marca el reloj. Pedimos "choco frito al estilo Setúbal", eso dice la carta. Traen algo que se asemeja. Está masticable, comible, pero aquello, más que trozos de choco frito parecen unos "findus" de esos congelados de tanta "rebocina" y "fritanga" que encima llevan... Los comimos. Mientras eso sucedía, en la mesa de al lado... un hombre airado, reclama la presencia del dueño del establecimiento. Corta un trozo de la carne que estaba hasta esos momentos comiendo... y se lo mete en la boca al dueño del restaurante... este mastica y enseguida lo escupe en el plato.

---¡Tiene usted razón, mire, le explico, tal vez....!

---No me explique nada... queda ahí todo y no me reclame un céntimo de lo que antes bebimos y malcomimos que ya me voy...

El reclamante coge a su mujer del brazo y sale vociferante del local...

Acto seguido... en muchas mesas se ponen en pié... anuncian muchos otros que se van, que ellos también tienen en sus mesas "carne podre", "picanha" para comer... Y se van; alguno aún paga lo hasta entonces consumido y se niega a pagar el resto... la "carne podre".

Llamamos a la camarera :

---Mire : "desencomende" los "secretos de porco" que habíamos "encomendado"... "faça a conta, por favor con o que consumimos até agora, que vamos embora..."

Pagamos los 22 euros que nos reclaman. Y salimos con la mala sensación del medio comer y de haber asistido a la rebelión de la "carne podre".

Seguimos paseando por Vila Franca, hasta llegar a un antiguo negocio que antes regentaba gente local y ahora lo hacen unos indios o paquistaníes (vaya usted a saber). Al menos estos tipos tienen con buena presencia y buen sabor : "guardanapos" (dulce), "pudim" y "pasteis de Belem". Les añadimos un refresco y un "galão"... y al menos tratamos de hacer al estómago olvidar el mal comer anterior...

Volvemos a salir a las calles, fotos, pasear... camino de la plaza de toros, no hay manera de hallar una cafetería abierta, donde después de consumir, poder ir al servicio a mear... que nos aguarda una tarde larga en la plaza. Cerca ya de esta, aparece la salvación... el local del "Núcleo del Sporting Clube de Portugal en Vila Franca de Xira".

---Pasen, siéntense, pónganse cómodos...

Nos dice eso un amable encargado, mientras al fondo, en una sala, veteranos aficionados sportinguistas echan partidas a las cartas...

Bebemos, vamos al servicio, pagamos con propina, les regalamos un ejemplar de la edición del Expresso y su revista del fin de semana, para que la disfruten los usuarios del "Núcleo" también.

Salimos de nuevo a las calles, la plaza ya está muy cerca.

El domingo del Colete Encarnado ya no es el que conocimos hace muchos años... entonces se comía mejor, no ponían "carne podre" en un restaurante corriente y moliente en el centro mismo de la ciudad; había muchos bares y cafés donde poder beber y mear... y recogían las arenas de las avenidas utilizadas para las largadas, ya cuando el final del día se acercaba, no a las doce de la mañana del último día de la Fiesta, dando la sensación antes de tiempo de que... todo ha terminado y bien poco queda...

Nos equivocamos. Teníamos invitación para ir a comer a dos locales de tertúlias donde se instalan amigos de antaño, a los que luego saludaríamos en la plaza de toros... optamos por no molestarles y... ¡menos mal que no acabamos intoxicados por la "carne podre" en el sitio aquel!.

Las fiestas populares con tanto gentío... a la vista está, tienen de todo. Y en los tiempos que corren, puede pasarte de todo. Donde menos se piensa, salta la liebre...

Os colocamos ahora unas fotos del paseo por Vila Franca. Hay más, pero por razones operativas, van en otro reportaje gráfico aparte. Pulsa sobre las que desees ver mejor, para ver en grande...










































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