La Fiesta está Viva : ¡Viva el Toreo!




La tauromaquia no para, en carnavales se llenan las plazas, la gente goza de su cultura y vive con orgullo el ser mexicano.


Por Rafael Cué.

Para millones de mexicanos, españoles, franceses, portugueses, ecuatorianos, colombianos, peruanos y venezolanos, el toreo es un arte. Lo es porque despierta emociones, ya sea por la vía de la belleza estética que forman toro y torero en la consumación de un lance o un muletazo, del peligro real que representa un toro bravo o por la experiencia sensorial de un recinto 100% democrático, donde conviven sanamente y con respeto el rico con el pobre, el de derecha con el de izquierda, el ateo con el religioso y el aficionado recalcitrante con quien asiste por primera vez a un festejo, además del colorido, la música, los olores y la magia que se genera dentro de una plaza de toros.

Desgraciadamente, existen también miles que no lo saben ver, que no lo entienden y que pretenden imponer su manera de pensar, (pocos la tienen), ya que creen mentiras que les han repetido mil veces; no conocen el fondo, la ecología, la economía ni la verdad del trato que recibe un toro bravo durante su vida en el campo, el transporte y la estancia en la plaza, así como su lidia en el ruedo.

Los últimos meses hemos librado tremenda batalla mediática entre taurinos y prohibicionistas. Entre argumentos basados en la verdad, los taurinos, hemos expuesto nuestros puntos y razones. Sobre todo, hemos exigido respeto y así seguiremos; por lo visto, los prohibicionistas están dispuestos a extinguir al toro bravo a cambio de sentirse superiores moralmente. Esa es su verdadera batalla: “salvar al toro, extinguiéndolo”.

Son estériles estos debates, ni los vamos a convencer, ni nos van a convencer. Sin embargo, este fin de semana el toro nos ha recordado que esta cultura trata sobre la vida y la muerte, sobre el hombre y el toro, su veneración, su dominio y la certeza de que el hombre puede morir. Que esto no es de broma y que por esos millones de personas vemos a los toreros como los últimos héroes de nuestros tiempos.

Alberto Ortega, joven matador de toros, tlaxcalteca, de familia taurina, ha decidido abrazar su vocación y perseguir el sueño de convertirse en figura. Valor e intuición, capacidad y deseo. El sábado, en la plaza de Tlaxcala, su segundo toro le pegó una fuerte cornada en el rostro, de la cual está librando las primeras batallas para salvar la vida. Está en manos de Dios y del equipo médico que lo atiende.

De vez en cuando el toro cobra peaje para que no olvidemos la dureza de la vida, donde se sufre y se lucha, se vive y se muere. Por eso es la tauromaquia la representación artística de mayor semejanza a la vida, porque las cosas suceden de verdad, no es ficción. Mis mayores deseos y mis oraciones van para Alberto y su familia, para que salga adelante y que el toro, una vez que le ha cobrado, le brinde la oportunidad de alcanzar la gloria.

En redes leo con asombro, tristeza y pena que hay personas (no sé si el término es correcto), que celebran esta cornada, que incluso desean la muerte a los toreros. Esta sociedad está rota, el sentido de humanidad queda vulnerado ante estas cobardes declaraciones. Realmente me preocupa que gente piense y exprese esto. Estamos jodidos. Si esta sociedad basara sus valores en los de la tauromaquia, seríamos una mejor sociedad, sí, aunque el toro muera en la plaza. A ellos les deseo que el mismo Dios que salve a Alberto, les quite lo idiota y los sensibilice ante sus semejantes.

La tauromaquia no para, en carnavales se llenan las plazas, la gente goza de su cultura y vive con orgullo el ser mexicano. Ante la sensacional reapertura de la Plaza México, tres llenos en una semana, más de 120 mil personas, asistieron a los tendidos entre el 28 de enero y 5 de febrero. El viernes 9, fueron más de 10 mil los asistentes y para los siguientes domingos el número debe de aumentar dada la categoría y calidad de los carteles que se ofrecen.

Este domingo, tres toreros cuyo concepto avala el calificativo de arte supremo al toreo. Alejandro Talavante, artista en plenitud, hispano que regresa tras siete años a la México. El queretano Octavio García el Payo, a quien considero uno de los toreros de mayor arte en la actualidad, maduro y artista. Complementa cartel el hidrocálido Héctor Gutiérrez, joven realidad de nuestra baraja. Toreo clásico con el poder de la ilusión y la ambición de ser figura.

Seis toros del hierro de Villa Carmela harán los honores en uno de los carteles más rematados de la temporada.

Publicado en El Financiero)



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