Dia negro para la Tauromaquia : muere el escritor y periodista Antonio Burgos, uno de sus grandes paladines


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+ Texto : EUGÉNIO EIROA
+ Fotos : D. R.
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Escribía como los ángeles... diría un clásico sobre este hombre.
Con 80 años, Don Antonio Burgos, como se le decía de un tiempo a esta parte, ha muerto.
Sevilla, Andalucía, España... el mundo de la Tauromaquia, todos perdemos un enorme escritor.
Falleció horas atrás el periodista y escritor Antonio Burgos, uno de los grandes del articulismo en España.
Muy aficionado a la Tauromaquia, escribió incontables artículos sobre toros, especialmente en el diario ABC de Sevilla. 
Autor de libros varios, inolvidable es 'Curro Romero, la esencia', dedicado al maestro de Camas.
Se nos ha ido un grande. Y un taurino excepcional, de primera línea...
Sus artículos, fuesen de la temática que fuesen, eran una delicia.
Y ya no digamos cuando abordaba la temática taurina. En este artículo que ahora reproducimos como homenaje a nuestro admirado don Antonio, hablaba de periodistas taurinos y acababa en expresa referencia al torero de Salteras, El Cid. Tiene Antonio Burgos (que en paz descanse) piezas mejores que esta. Pero valga solamente como muestra de urgencia y alcance, muestra de su gracia y acierto, de su sagacidad y empeño en poner sobre el papel de cada día, en la Prensa, su rúbrica a la actualidad del momento...

En todo caso, como recordaba nuestra muy estimada colaboradora Magaly Zapata : gran escritor, compositor, intelectual y periodista que entre otros compuso el pasodoble Ortega Cano, la inolvidable canción que inmotalizó Carlos Cano (Habaneras de Cádiz) y el libro biográfico autorizado de Curro Romero... Con ese motivo hace muchos años en Las Tertulias Taurinas de Ovación me hizo el honor de entrevistarlo, como señaló  aquel día : "desde la Alameda de Hércules hasta la Alameda de Los Descalzos” en referencia -dijo- a la más de más sevillano sentir de América. Descanse en paz don Antonio".

Era un grande y un taurino enorme al que nunca se le podrá olvidar...

Portazo y encerrona

Tengo que comprarme el diccionario de términos taurinos, así de gordo, usted, no veas qué cantidad de voces del tendido y entradas (más entradas que en la taquilla de la plaza por vender en la novillada del domingo), que acaba de publicar nuestro compañero de afición y de escritura Luis Nieto, crítico de "Diario de Sevilla".

-- Se ve que es usted discípulo de Abel Infanzón.

-- ¿Por qué lo dice usted?

-- Porque en cuestión de Caín anda usted cortito con agua. Con el cainismo que hay en la prensa andaluza, usted practica todo lo contrario: el abelismo. Se le nota que le gusta a usted hablar de los compañeros para bien, sin que se hayan tenido que tirar por un balcón ni nada.

Luis Nieto se lo merece. Por el libro y por otra cosa. La otra cosa es que es de los poquitos casos que conozco de un señor que tiene su sitio y su pan en la prensa de Madrid, y coge y se viene a Sevilla, porque considera que un crítico taurino donde tiene que estar es en la capital del toreo.

Que es Sevilla. Aunque la misma Sevilla no se lo crea muchas veces.

Lo de Nieto es complementario de lo de Antonio Lorca, y marchando otra de abelismo. Antonio Lorca tiene el mérito de ser el crítico taurino sevillano que todos los años, por San Isidro, conquista Madrid. Antonio Lorca ha inventado el viaje a la inversa en el Ave de la crítica taurina. En abril, el Ave viene así de críticos taurinos de Madrid, empetadito, que llegan todos a hacer la Feria y a desplazar a los cronistas locales, a los que todo lo más les dejan correr a una mano el capote de la pluma, ¿no, Manuel Ramírez; no, Fernando Carrasco; no, Carlos Crivell? Llega mayo, y ocurre al revés. Lorca coge el Ave ascendente y se va a hacer la crítica diaria del abono de San Isidro desde el BOP, el Boletín Oficial del Polanquerío. Periódico donde los toros, además, como herederos de "El Sol" que se creen los muy vainas, tienen escaso predicamento; son de los que les gustaría dar las cogidas de los toreros en la sección de accidentes laborales.

--- Son accidentes laborales, usted. ¿Por qué, entonces, van los toreros heridos a la clínica de FREMAP, como el que se ha caído del andamio?

¿Por dónde iba, antes que se nos metiera aquí el ecologista verde antitaurino: adiós, Portabella... Ah, sí, por el libro de Luis Nieto. Anacoluto se llama la figura en la que por poco caigo. Que decía que tengo que comprar el libro de Nieto para ver si vienen las nuevas acepciones que el mundo del toro ha dado a dos palabras, a las que ha cambiado completamente de significado: "portazo" y "encerrona". Dar un portazo es darle a alguien con la puerta en las narices, pegarlo de ira y de contrariedad. Una encerrona es una trampa taimada, una emboscada, una jangá que linda con el chantaje. En el nuevo lenguaje del toro, ambas voces han cambiado su significado negativo. Un portazo es ahora una salida por la puerta grande con las dos orejas en Madrid o con las tres en Sevilla y Bilbao. Una encerrona es la lidia de seis toros por un solo espada, con lo que se cambia hasta la sexta acepción, taurina, de esa voz en el DRAE: "Lidia de toros en privado".

Y tengo que mirar estas dos voces en el diccionario taurino de Nieto en honor de un torero sevillano, de El Cid. En San Isidro, este Cid chungaleta de tizona ha estado a punto del portazo, con los veinte muletazos justos que debe tener una faena, perfecta de técnica y hondura. A ver si le ofrecen en la plaza del Arenal una encerrona, para que pueda dar el portazo por la del Príncipe. Que Luis Nieto, que se vino de Madrid, y Antonio Lorca, que va a allí a dar clases por San Isidro, saben que es la chachi.


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