Gran ganadero, gran taurino) A D. Eduardo Guedes de Queiroz no podemos despacharle con dos líneas...

"Fim da linha" para un gran taurino portugués (q.e.p.d.)

Texto de EUGÉNIO EIROA - Foto de Archivo / Castilla la Mancha Televisión / A. Geraldes

Fue una noche, la de Figueira da Foz, también triste. Hasta allí llego la noticia de la muerte de don Eduardo Guedes de Queiroz, taurino de pro, gran ganadero en sus tiempos de máximo responsable de la famosa ganadería portuguesa Herederos Conde de Cabral, además de abuelo del cavaleiro Tristão Guedes de Queiroz Ribeiro Telles y del forcado (grupo de Moita) Leonardo Mathias.

Aquellos toros que durante no pocos años criaba don Eduardo eran la flor y nata de los destinados en Portugal para el toreo a pie que entonces pintaba bastante -y también destinados en ocasiones, al torero a caballo-. Son los tiempos de Vítor Mendes, de Rui Bento Vásquez, de Antonio de Portugal... incluso de Pedrito de Portugal o Eduardo Oliveira.

En una finca -la Herdade de Pancas-  situada hacia la zona de Samora Correia, cercanías de Porto Alto (s.e.u.o.), que tuvimos la suerte de visitar un par de veces (de la mano y por gentileza del ahora fallecido) "elaboraba" sus productos este gran taurino y excelente ganadero. De allí salían aquellos toros, de una extensión de 2.500 hectáreas dedicadas a la ganadería brava y a la agricultura incluso. Toros negros por lo general, con algún que otro "colorado" por medio, más bien de manos bajas y musculadas... estampa inconfundible, que tenían ascendencia Rincón-Núñez y que con aquel semental "Urcolito" dieron excelentes toros, lidiados con tan notable éxito en muchas plazas, incluso en España y Francia, donde acabaron por ser muy demandados. Pinto Barreiros, Gamero Cívico y Oliveira eran otras procedencias con las que se cruzaban. Y por supuesto el encaste Domecq. Con esa variedad selecta y en perfecta amalgama, don Eduardo, como si fuese un alquimista de primera, elaboraba en origen lo que luego, por lo general, eran excelentes toros en la plaza.

También en la Herdade de Pancas se criaban excelentes caballos lusitanos pura sangre y una variedad de luso-árabes "fórmula de la casa", en aquel tiempo en que visitamos aquella ganadería de toros bravos dirigida tan brillantemente y con una selección tremendamente rigurosa.

La historia moderna de aquella legendaria ganadería que pasó por las vicisitudes de la incautación revolucionaria de tierras (que no se las devolvieron hasta 1980) supone un gran esfuerzo de don Eduardo -y familia- recuperando la ganadería y llevándola ràpidamente a cotas muy altas.
Había sido en origen, en 1955, cuando el Conde de Cabral -gran amigo del genial Luis Miguel Dominguín- había marcado el camino, cuando adquirió uno de los lotes en que se dividió la ganadería española de don Arturo Pérez Fernández, lote correspondiente a su hija doña María Gracia. Una vez en Portugal, la aumentó con reses del señor Oliveira Durão y un semental procedente de Urquijo. En 1954 eliminaron todo lo procedente de doña María Pérez López de Tejada y la aumentaron con reses de Urquijo y procedentes de don Ignacio Vázquez de Pablo. Desde 1959 se anunciaban ya a nombre de los Herederos de Conde de Cabral. Tras serles devueltas sus propiedades, de 1994 a 1995, adquirieron un lote de vacas y 2 sementales a don Santiago Domecq Bohórquez. 

Tuvo momentos espectaculares aquella ganadería. Y toros muy famosos. Aquel toro "Zoio", en recuerdo de J. José Zoio, gran cavaleiro que inicialmente lo toreó en una plaza (Alcochete), fue un astado de auténtica leyenda. El toro fue tan bravo que tras dar un excelente juego en el Toreo a Caballo, lo "indultaron", lo llevaron a la Herdade de Pancas y... al cabo de un tiempo fue "tentado" con picador y puya, dando otro espectáculo de bravura y al tiempo nobleza, llegando a ser toreado a pie, por Vítor Mendes, también en la plaza de Alcochete. El toro repetía y repetía, no paraba... definitivamente lo volvieron a la Herdade de Pancas, se convirtió en semental hasta el final natural de su vida y llevó el nombre a partir de entonces de "Zoio", como homenaje a quien fue el primer toro -en este caso a caballo- que lo lidió y toreó.

Entre 8, 9, máximo 10 "curros" por año salían de aquella Herdade de Pancas... altamente requeridos aquellos toros. Cuando en Portugal comenzaron a prohibir la presencia de picadores en las corridas -una "asneira" sin duda- aquello no decayó y aún salieron de la factoría de Pancas toros altamente demandados para los que toreaban a pie en las plazas lusas. 
La ganadería que nos ocupa tenía antigüedad en Madrid de octubre de 1985

La alarmante disminución de las llamadas corridas apeadas en Portugal y ya no digamos de las corridas mixtas en favor de la corrida à portuguesa fue también momento marcante para el tiempo de ocaso de esta ganadería brillante, gran obra de don Eduardo Guedes de Queiroz (q.e.p.d.)

Descanse en paz don Eduardo Guedes de Queiroz. Rezamos una oración por su alma, en recuerdo también de aquellas horas de convivencia y sabias explicaciones que compartimos en la Herdade de Pancas.

Señalando un semental 

Vislumbrando el horizonte en la Herdade de Pancas

Asidua presencia en las plazas

Con Rafael Vilhais, gran colaborador de la "Casa Cabral"


Hermoso rincón

Exterior de la casa de campo, en Pancas

Un salón interior repleto de premios y distinciones

"Manolito", un recordado semental

Varios toros en el tipo "Conde de Cabral"

Minuto de silencio anoche, en la plaza de Figueira da Foz


Finalmente : el famoso y legendario semental "Zoio", cuya historia contamos
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