Texto de ROSALEA RYAN / Fotos : ROSALEA RYAN
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Del novillero mexicano Emiliano Osornio ya les hemos hablado anteriormente, incluso con fotos de un tentadero donde estuvo muy brillante en España. Ahora, de nuevo en México, saliendo a hombros de la plaza de toros más grande del mundo, Emiliano Osornio ha demostrado por qué alternará con cuatro de los grandes nombres de los ruedos españoles el próximo mes.
El novillero mexicano, ahora radicado en Querétaro, cortó una oreja a cada uno de sus novillos en La Plaza México la tarde del domingo pasado, en el noveno y último festejo – y única novillada – del serial de reapertura.
En la Ciudad de México estuvo junto a Eduardo Neyra y Luis Ángel Garza (ninguno de los cuales obtuvo trofeos), frente a seis reses de la ganadería Villar del Águila.
Osornio experimentó dos incidentes durante la tarde: primero, el segundo de su lote se quedó cojo durante los primeros minutos y tuvo que ser sustituido, y luego el novillo sobrero hizo girar el cuerpo de Osornio sobre su asta derecha, aparatosa cogida que muy afortunadamente perforó solo la tela de la talleguilla.
Esto siguió a su exitosa actuación en Aguascalientes dos semanas antes, en la que se cortó una oreja para ser el triunfador del día en la plaza San Marcos.
Osornio, de 20 años, regresó a tierras mexicanas a finales de febrero, después de haber pasado las primeras semanas del nuevo año preparándose en España, como ya dimos cuenta en la TRIBUNA da TAUROMAQUIA IBÉRICA.
Exalumno de la Escuela Taurina José Cubero ‘Yiyo’ en Madrid, hará el paseíllo en Mozoncillo (Segovia) el domingo 7 de abril junto a Antonio Ferrera (que este fin de Semana Santa torea en Tlaxcala), Diego Urdiales, Cayetano Rivera Ordóñez y Paco Ureña.
En el festival en Mozoncillo, el cartel de lujo se enfrentará a utreros del hierro salmantino de Antonio Palla.

Las ofrecemos ahora el reportaje gráfico, 35 fotos, de la tarde del gran triunfo de Emilio Osornio, en la mayor plaza de toros del Mundo, con la secuencia completa de la espectacular cogida que, sin duda, es de celebrar se haya quedado solamente en un gran susto.