tribuna da tauromaquia
Otra vez una brillante periodista colombiana, en defensa de la Tauromaquia, acosada y amenazada en aquel país americano por un presidente y algunos políticos furibundamente antitaurinos que pretende imponer sus gustos personales...

Otra vez Aura Lucía Mera. Periodista. Directora de Colcultura y autora de dos libros. Escribe para El País (Colombia) desde 1964 no sólo como columnista, también es colaboradora esporádica con reportajes, crónicas. Y otra vez ha vuelto a salir en defensa de la Fiesta de los Toros.

Merece la pena leerla...

Prohibido prohibir

Enero 02, 2023 - 
Por Aura Lucía Mera

No entiendo la rabia, el fundamentalismo y el oportunismo que se traduce en cotos políticos contra el Derecho de las Minorías. Está de moda ‘ser animalista’. Decidir que un conejo puede ser soporte emocional para alguien que viaja en avión. Ya tenemos andanadas de perros como compañeros de asiento y algunos en los pasadizos babeando e impidiendo el tránsito de las azafatas. En caso de emergencia imposible salir, quedaremos todos como perros calientes e incinerados. Menos mal descubrieron que los gatos no son soporte emocional para nadie porque entran en la categoría de felinos.
A los animalistas actúales, una generación que no sabe un pito de historia porque ni lee ni se despega del ‘wassap’, el Twitter o los famosos influencers, les recuerdo un poco la historia de la tauromaquia en Cali: Cronistas del Siglo XIX ya escriben que en la Plaza Mayor de Cali, actual Plaza de Cayzedo, todos los eventos cívicos y religiosos se celebraban con corralejas a las que asistía todo el pueblo, blancos, mestizos indígenas, sin importar condición económica o social. Y la primera plaza de toros que tuvo la ciudad se construyó en 1898, seguida después de otras diez plazas para estos eventos. 
En total Cali ha tenido 11 alberos taurinos. Y en los años 50 se construye la Gran Plaza de toros en Palmira a la cual acudían aficionados del norte del Valle, Popayán y Cali, por carreteras sin pavimentar y sin que fuera obstáculo alguno la cantidad de horas de conducir para ver figuras internacionales de España, México -como la aguerrida en inmortal Conchita Cintrón- y lidiadores y novilleros locales que se abrían camino en este oficio duro e irrepetible, porque “más cornadas da el hambre”.

Además, desde la inauguración de Cañaveralejo, una copa premiada por su arquitectura que desafía la gravedad, su Fundación, a pesos de hoy, ha contribuido con más de treinta mil millones de pesos en la construcción de hospitales, civiles y militares, además de ese maravilloso centro de recuperación de drogodependientes que es Caminos, sin sumar lo que le ha aportado al municipio y al departamento en impuestos.

Otro aspecto que los animalistas quieren desconocer y echar por la borda es la cantidad de empleo que genera, no solo en empleados y cuidadores de la Plaza en sí, si no el negocio de artesanos, comederos, vendedores de frutas, etc. (PARA SEGUIR LEYENDO EL RESTO DE ESTE INTERESANTE ARTÍCULO DEBEN DE HACER CLICK AQUÍ)