Lisboa, el cierre del 2022) "E nisso chegou o Comandante Bastinhas e mandou parar..."

Lisboa. tribuna da tauromaquia by Vicente Barrera.

La plaza de toros de Lisboa, "Campo Pequeno", registró una aceptable entrada de público (unos dos tercios de plaza) en la corrida que cerraba el ciclo de 4 que se anunciaron para este 2022. Ocupó el palco de honor de la plaza, doña Isabel de Heredia, duquesa de Bragança y a ella brindaron sus faenas varios de los que intervinieron en el espectáculo. Se guardó un minuto de silencio en memoria de la reina de Inglaterra, Isabel II, así como también en recuerdo de los taurinos José Zúquete, Vasco Taborda y Rui Casqueiro, homenajeados esta noche -junto a Luis Rocha, João Ramalho y José Jorge Pereira- pero ya fallecidos en tiempo anterior. El espectáculo de este 8 de septiembre estaba anunciado como "Corrida Real".

El cavaleiro Francisco Nuncio confirmó en Lisboa, en la noche de este 8 de septiembre de 2022, su alternativa. Fue el maestro António Ribeiro Telles quien le cedió un toro de la ganadería de António Charrua, con 638 kilos nada menos. El confirmante tuvo una buena actuación, mostrando detalles de calidad en su toreo que confirman las esperanzas que con este muchacho se tienen.

El primer toro de la noche dio la lata a los Forcados Amadores de Vila Franca de Xira que solamente lograron pegar al animal en un tercer intento, siendo el forcado de caras Vasco Pereira.

Más gordo que el primero era el segundo toro de la noche que -según los papeles- pesaba 644 kilos. António Ribeiro Telles se aplicó el cuento y no falló a sus no pocos seguidores que esperaban ansiosos otra buena faena suya en "la Catedral". Desde los ferros cumpridos a los curtos, el mestre António fue dejando sus retazos de arte a caballo, que ese es su toreo puro, de formidable esencia. Como el toro respondió de modo notable, bien a pesar de los 644 kilos, la representación del ganadero fue llamada a dar la vuelta al ruedo junto al cavaleiro y el forcado.

El toro de los 644 kilos fue pegado al primer intento por el grupo de los Forcados Amadores de Azambuja, siendo Rúben Blanco el forcado de caras.

La noche de este 8 de septiembre fue de éxito incuestionable pero también de susto para el cavaleiro João Moura Caetano y uno de sus caballos, al resbalar este en el ruedo y quedar a merced del toro, que echó a tierra en su acometida tanto al caballo como al jinete, quedando estos dos a merced del astado. Felizmente, posiblemente al ir el toro embolado, tanto cavaleiro como caballo salieron del asunto sin daños mayores que se sepa, pero se vivieron momentos de evidente zozobra en la plaza. Recuperado el cavaleiro, volvió para reanudar una gran faena que había sido interrumpida por el incidente antes descrito. Sacó Moura Caetano el caballo que torea solo, el afamado "Campo Pequeno" y aquello fue una explosión de momentos de excelente toreo por parte del buen cavaleiro que sin duda alguna es el hijo del maestro Paulo Caetano.

Los 644 kilos del tercer toro de la noche solo sirvieron a los Forcados de Vila Franca para una pega al segundo intento, con Rafael Plácido en el papel de forcado de caras.

La corrida del cierre de temporada en el Campo Pequeno llevaba un gran nivel hasta el momento, iba viento en popa, con tres actuaciones importantes, con detalles de gran relieve, no solo en el maestro Telles o en el consagrado Moura Caetano, también apuntes de gran esperanza en Nuncio... cuando "en esto llegó el Comandante Bastinhas y mandó a parar". Otra vez, como ya lo había hecho en Figueira da Foz, por ejemplo. Con todo el respeto al Toreo clásico y a todo lo que ustedes quieran. Pero la mayoría del público que acude a las plazas, sinceramente, lo que quiere, lo que aplaude con fuerza, lo que verdaderamente le hace vibrar es el Toreo desenfadado, drástico, contundente, de plis-plás, aquí estoy yo... que -por ejemplo- Marcos Bastinhas protagoniza. Como protagonizó su padre, inolvidable Joaquim (q.e.p.d.); como en otra versión puede protagonizar Emiliano Gamero; como en su tiempo protagonizó Mestre Batista; como en otra versión está empezando a protagonizar Romero -aunque le falta aún cierta conexión con el público y cierto picante en su toreo-...  Este otro Toreo de espectáculo -llamémosle así-, que repudian los velhos do Restelo, que a regañadientes admiten algunos aperturistas en Portugal, es el que realmente puede hacer que a las plazas vaya el público... porque para llenar una plaza -desgraciadamente- no llegan los aficionados de verdad, es necesario el público en general que guste de ver una corrida de toros aunque no sea precisamente entendido. Por el camino de los entendidos, la Fiesta acabará teniendo fim da linha... Por el camino del espectáculo es probable que la Fiesta pueda sobrevivir y abrirse un camino de futuro. Habría mucho que debatir bastante sobre eso, pero no cabe duda que -cada día que pasa, más- el debate está abierto hace ya algún tiempo...

Pues eso, llegó el Comandante Bastinhas y mandó a parar... (parafraseando aquella canción de Carlitos Puebla y sus tradicionales). Vino a decir al resto, más o menos, yo os quiero mucho, os respeto mucho, me parece muy bien lo que hacéis y cómo lo hacéis, pero... ¡quietos todos! : ahora me toca a mi y vamos a ver qué dice el público... Y en un plis-plás, como en las mejores tardes o noches de su saudoso padre, este Bastinhas hijo arrasó con el ambiente, puso la plaza boca abajo... y acabó con el público puesto en pie...  Anda en una forma impresionante, dispuesto a torearlo todo, donde sea, como sea, diciendo ¡aquí estoy yo! y... acaba por meterse los públicos en el bolsillo, como ha hecho Gamero también este verano. 

Bastinhas toreó el toro más gordo de la noche : 670 kilos. Arriesgó, provocó, pisó los terrenos adecuados, poderoso, valiente, capaz... resolutivo en los momentos de apuro, Marcos se adornó las veces que hizo falta, piruetas, equilibrios, salidas con aplastante fuerza tras culminar las suertes... protagonizado todo sobre un auténtico elenco de buenos caballos -perdimos la cuenta de si utilizó cuatro o cinco para un solo toro- con un final de estruendo, al lanzarse del caballo, tomar pie a tierra y hacer un desplante a cuerpo limpio al toro... para entonces ya la plaza estaba boca abajo, el público entregado, las palmas echaban humo y... Bastinhas era el amo de la noche, guste o no al resto. Y aquí paz y después gloria. 

Los amadores de Azambuja fueron para la cara de aquel morlaco de 670 kilos y consiguieron la pega a la segunda tentativa, con João Branco como forcado de caras.

Los toros de Charrúa -qué duda cabe- estaban demasiado gordos. Pero aún así dieron gran respuesta, buen nivel quedándonos la duda de lo que hubiera sido el espectáculo con 50 kilos menos en cada toro. Aún así, los toros de esta noche septembrina del Campo Pequeno merecen, en general, bastante más que un aprobado alto en razón a lo que dieron y permitieron.

El quinto de la noche fue para el cavaleiro Duarte Pinto. Tenía el toro 578 kilos. Fue una faena bien diseñada, estructurada en lo fundamental montando a su caballo favorito en las farpas, tras haber colocado en tono adecuado la ferragem cumprida. Duarte Pinto no nos disgustó con su faena aunque, obviamente, la noche tenía protagonistas de mayor tronío.

Los Forcados Amadores de Vila Franca pudieron cerrar su noche en Lisboa con una pega al primer intento siendo el forcado de caras, en este caso, Guilherme Dotti que mostró excelente oficio.

Al joven Miguel Moura le echaron el toro más gordo de la noche : nada más y nada menos que 682 kilos. De entrada, con la brillante "sorte de gaiola" a la que nos tiene ya acostumbrados, luego con capacidad para templar la embestida del astado, incluso cabalgando "a dos pistas" -como en su día puso de moda su padre-; Miguel hizo ese toreo fácil que le caracteriza y que poco a poco está calando en los públicos, que van entendiendo que en la sobriedad y en cierto estilo zen, está también un toreo de buen gusto y al fin y al cabo bonito. Confirmó su regularidad de este año, también en esta cita del Campo Pequeno, Miguel Moura. Y el público mostró claramente su afecto a este muchacho que sigue evolucionando y creciendo en su toreo, como demostró y muy bien en diversos momentos de su faena.

La noche de los forcados se cerraría con otra pega al primer intento, esta vez a cargo de los Amadores de Azambuja, personalizada en el forcado de caras, João Gonçalves.

Resumiendo : buen espectáculo el de esta corrida de cierre en Lisboa. Pombeiro puede estar satisfecho, el nivel artístico fue elevado, el ganado -en general- funcionó. Ya el público pudo haber sido más, sí; pero la entrada no fue mala, fue aceptable realmente. Ahora tocará analizar lo sucedido en estas 4 corridas, estudiar muy bien el futuro y planificar, seguramente con necesarias innovaciones, la programación taurina en Lisboa en el 2023, que se supone seguirá en manos de "Ovação e Palmas", siendo indudable que, tras la experiencia ya adquirida, será la hora de intentar recuperar terreno, de volver a crecer, tras haber pasado el tiempo de pandemia y de crisis actual. Pero habrá que innovar, presentar nuevos atractivos, porque en el modo actual esto es solamente un estado de resiliéncia... y no es suficiente cara al futuro que sería de desear para la Tauromaquia portuguesa.

Artículo Anterior Artículo Siguiente