Magaly Zapata en el gran regreso de Emilio de Justo) Almería cierra con doble puerta grande entre la pureza y la raza


🇪🇸 LA PUERTA GRANDE - DESDE ALMERIA
MI CRÓNICA APASIONADA
porque cuando surge el toreo, ¡emociona!.
ALMERIA CIERRA CON DOBLE PUERTA
GRANDE ENTRE LA PUREZA Y LA RAZA
Texto y fotos, por Magaly Zapata, tribuna da tauromaquia.
Así como usted lo lee. Dos torerazos en volandas de la gloria Torera salieron por la puerta grande a hombros. Quien creía que hoy era más importante visitar el Pupy de Bilbao, con respeto sea dicho, pues se equivocó. Aquí en la Feria Virgen Del Mar se jugó mucho. Ya me explico. Que la moneda tuvo dos caras, que esto fue un vis a vis entre Emilio de Justo y Roca Rey con toros de Núñez del Cuvillo. Por un lado de la moneda estaba y era El DÍA de reaparición de EMILIO de Justo que cuando venía embalado en triunfos y aromas de toreo clásico y puro apostó y fuerte con 6 y de encastes minoritarios también, el sólo en MADRID y nada más empezar la gesta, ¡zas!. Percance y de los gordos. Tanto que desde abril que sucedió y quedó postrado meses por lesión de cervicales, imagino que por su cabeza (que también la mía) estaba el que quizás no podría volver a torear. Y yo que quería verlo en la de Beneficencia de Madrid. Pero el tiempo divino es sabio y nos los devolvió a su vida normal y al toreo porque estuvo perfecto y grande en su primero en esta tarde del 21 de agosto 2022 aquí en Almería. Del otro lado de la moneda estaba Roca Rey, que tras la temporada y en especial después de su paso por la Feria de Abril sevillana en la que no le llegó la tan añorada Puerta del Príncipe, creo que se marcó un antes y un después en su expresión torera. Cuidado. No digo que haya cambiado su concepto, su expresión o su estilo. Digo que cuando el toro no embiste y embiste él ya no lo hace sin ton ni son sino con fundamentos y toreo del de raza, de exposición con ribetes y aromas que envuelven su arrimón en gesta. Parecería lo mismo pero no señores, no lo es. Porque lo que consigue es una obra incontrastable. Y así fue hoy. Y antes en La Malagueta, que yo lo vi. Paradoja. Por eso, decía, aquí en Almería hoy se jugaba nada pero se jugaba mucho. Uno que emergía del lecho de enfermo a demostrar y gritar a los cuatro vientos ‘aquí estoy yo y no ha pasado nada’. Y además en las barbas del rey del toreo contemporáneo, aquel al que estaba pisando y empujando para sacarlo a codazos de su camino de ambición y valor desmedidas en el triunfo antes del percance. Y el otro, Roca, como aquí le llaman, que a los colegas en Málaga tuve que explicar que no era así, a confirmar que es el número uno actual, que no se baja ni sueña si quiera, apearse del podio más alto de la coletería actual. Desperté hoy con esa idea en la cabeza y esa sensación de un ‘pronóstico reservado’. Porque conozco a Roca como aquí le llaman desde los 7 años y sé de lo que es capaz, sucedió. Y entiendo lo que podría estar pensando De Justo. Chapó al empresario Garzón que lo consiguió en ambición taurina, lástima que no retratada a full en taquilla. La tarde empezó con dos trofeos para el FAENON de reaparición de EMILIO. Justicia. Porque tras la obra esculpida clásica y pura por colocación, por cómo cita, cómo embarca, como embebe las embestidas y como suelta la bravura… desde mecer el capote hasta la suerte final de categoría 1. Y el espadazo descomunal. Y eso que al Cuvillo había que mimarlo por flojito y aveces se le ceñía. El segundo de Andrés fue aún más flojito que el primero. Bien Chacón en banderillas y el peruano en gesto noble brinda a su compañero. Inició doblándose por bajo pero tampoco tanto, se trató de someter para mandar sin afligir y lo consiguió. Tanto en lo suyo de mano baja y ligazón con temple que terminó doblegado el burel en una serie de circulares sin aire entre el y el toro que le valieron -tras la espada- las dos que le pidieron y finalmente se las llevó en apoteósica vuelta al ruedo. Poderío absoluto. El tercero no mejoró y EMILIO de Justo brindó al maestro Ponce. Este fue más informal; no le dejó o no le encontró la colocación para hacer su toreo. De no mediar la espada pudo haber caído otra oreja. El cuarto si que se fue desorejado evidentemente después de la merienda. En ese Roca Rey salió a comerse el mundo. Este gallo no se deja enterrar pico. Muere matando, su ley. No era fácil. Salió abanto y distraído el toro y pegando derrotes por todo lado. En muleta supo sujetarlo en su huida y le construyó en los medios una de las suyas, de poder de temple y dejándoselo pasar cerca si era necesario. Tanto que enciende y trasciende. Espadazo y oreja. Oreja de raza señores porque en este toro, al arrimarse porque ya no tenía toro y tenía que cortar otra por aquello de que ‘el gallo que canta aquí soy yo’, acortó distancias hasta dejar que los pitones le pegaran en los bordados de la taleguilla y fue entonces cuando ya confiado el toro que siempre anduvo agazapado tras las matas y reservón esperando el momento, hizo por él. Lo levanto por el tobillo de afuera y al caer, desde la arena lo levantó prendido del muslo derecho. No se inmutó. No se miró no dejó que lo hagan. El gentío enloqueció y nuestro gallo dio clamorosa vuelta al ruedo evidentemente resentido de la pierna pero no pasó a la enfermería. Puto rey del hoy. Llegó el quinto de más Romana y mejores hechuras más allá también. Con son pero de los que te piden y exigen. Se puso EMILIO y se colocó como sabe como siempre en el eterno toreo y así tiró de cada embestida para crear otra gran obra de las suyas, de sabor clásico y puro. La espada no fue tan tan pero empató numéricamente con el peruano. Tablas señores. Tablas. Pero venía el gallo peruano y dije: se va dejar el alma. Y así fue. Hizo de lo suyo. A traerlo de largo por delante por detrás, cambiados del uy y el ay, y así siguió entregándose de rodillas toreando y toreado el burel, o en pie sabiendo que este era soso y flojo a más de huidizo pero para el nada importa porque le puede a todo pero la espada no le permitió llevarse más en el esportón. Finalmente vimos una tarde de categoría, de emociones, de toreo del bueno, del de raza y del clásico y puro y cuando eso pasa amigo, el alma se hincha de emoción no solo patriotera, de emoción taurina de aficionada que ha sido parte de una página magistral de la historia del toreo. Gracias Dios por darme tanta dicha. Se tenía que decir y se dijo. Ahí queda. Hasta Linares a rendirme a la memoria del Monstruo del Toreo, Manolete. Allá voy. Soy Magaly Zapata, desde Almería… corrida histórica que yo la vi.


























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