Cuando Herrera del Duque dice ¡viva Portugal!, ¡vivan los portugueses!, ¡grande Juanito!...

La corrida fue goyesca y acabó con esta salida en hombros de Rufo y Juanito


Juanito, que vistió un terno de color predominante más bien azul eléctrico, no olvidó en su vuelta triunfal portar orgulloso la bandera de Portugal.

El toro rodó, Juanito triunfó, otra vez más, Herrera del Duque le aclamó

Valentía nunca le falta al joven torero portugués;
pero torear -que es más que aquello- tampoco... Estuvo en grande. 

tribuna da tauromaquia

Otra vez Juanito. Y otra vez los muchísimos peregrinos taurinos portugueses que van tras el... Otra vez aquella magia en varios momentos de una faena de enorme mérito. Otra vez Juanito, ni un paso atrás, yendo por el camino de la perseverancia adornado con la brillantez de su Toreo. Esta vez fue en Herrera del Duque, Badajoz, en cartel de tronío. Mañana será donde Dios quiera... pero siempre igual, Juanito, con la ilusión de ser definitivamente grande por bandera...

Casi lleno en la corrida de aniversario de la plaza de Herrera del Duque. El cartel era más que atractivo y los aficionados portugueses se hicieron sentir en la localidad extremeña ya desde primera hora de la mañana, llenando bares y restaurantes que -nunca mejor dicho- hicieron su agosto. Luego, Juanito y Rufo salieron en hombros. No era para menos, estuvieron muy bien. No desentonó Morante de la Puebla, que tuvo mala suerte con sus toros y hubo de cuidar al máximo el cortito cuarto para al menos salvar una oreja. Juanito la lió en el quinto de la tarde; era un toro con buena condición por el pitón izquierdo; listo como pocos, Juanito lo vio muy pronto y construyó sobre aquel pitón una faena de esas suyas que encandilan a todos, que no dejan un solo espectador impasible... fue grande Juanito en el quinto, cortó las dos orejas y se le escapó el rabo solamente por detalles muy puntuales. Rufo tuvo mejor suerte con sus toros y el sexto, desde luego, fue el mejor de la corrida, tanto que fue premiado con la vuelta al ruedo. Los toros de Juan Manuel Criado no estaban mal presentados, pero acabaron por ser de muy desigual comportamiento, destacando el sexto y detalles del quinto. 
Morante de la Puebla, ovación y oreja; 
João Silva "Juanito", ovación y dos orejas; 
Tomás Rufo, oreja y dos orejas con petición de rabo.
De Morante de la Puebla está casi todo dicho en los últimos años. Y para bien. 
De Juanito y de Tomás Rufo queda aún bastante por decir, qué duda cabe, pues aún son jóvenes y con camino por andar. Pero están firmando páginas brillantes. Los que saben de Toros tienen claro que Juanito y Rufo son dos conceptos distintos a la hora de plantear una faena, pero ambos con inmenso atractivo...Hay quien piensa que la variedad enriquece el actual panorama de la Fiesta de tal forma que vistos ayer, en Herrera del Duque, en los aficionados no queda el hastío, sino el urgente deseo de verlos muchas más tardes como la de hace unas horas. Porque el futuro de la Tauromaquia pasa ahora mismo por la calidad que atesoran tipos como Juanito y Rufo... toreros para ver y no cansarse de verlos.

Para Juanito, esta de Herrera del Duque fue una de esas tardes casi soñadas. Porque si en el segundo toro (quinto de orden) estuvo excelente y mereció de sobra las dos orejas, en el primero fueron los aceros los que apagaron los ecos de otra gran faena para el recuerdo; pero a veces es así, lo bordas centímetro a centímetro, construyes la faena que tanto deseas y... a la hora de matar aquello se tuerce y se vuelan los premios que ya acariciabas. Así pasó con Juanito ayer, pero el torero supo aguantar el tirón, supo crecer en autoestima, no venirse abajo y salir luego en el quinto, otra vez, centímetro a centímetro sobre la arena de Herrera del Duque, hasta entrar a matar -esta vez muy certero- y no dejar ni un pelo de las dos orejas que por absoluta justicia le correspondieron. Se abrazó a los suyos, que tenía más a mano, suspiró, miró al Cielo, se supone que dio las gracias así y... para sus adentros, con firmeza, proclamó aquello de "a luta continúa!"
A la salida de la plaza, los entendidos, los que gustan de sacar conclusiones, en corrillos, insistían en comentar "la faena de la tarde", que para ellos había sido la construída por Juanito en su primero. ¡Lástima!, era el lamento generalizado. Juanito llevó muchas ilusiones a Herrera del Duque, su brindis al ganadero portugués João Folque simbolizaba -también- su voluntad de agradecimiento pleno a los muchos cientos y cientos, casi incontables portugueses que se hicieron presentes en la plaza extremeña ayer. De hecho, al final del espectáculo, camino del hotel, Juanito lo decía : "sería un ingrato y un desconsiderado, si no agradeciese expresamente este formidable apoyo, este emocionante espaldarazo que para mi supone la presencia allá donde toreo, de tantos y tantos excelentes aficionados portugueses. Tampoco quiero olvidarme de los extremeños, que tanto cariño me han dado, desde el primer día en que pisé esta mi segunda tierra. A todos, mi agradecimiento eterno, de corazón lo digo, créanme..."
Y esto es así : que Juanito arrastra tras de sí una legión de peregrinos taurinos portugueses es una verdad como un templo. A estas alturas ya no puede haber la más mínima duda. Y esto es importantísimo, para todo, para la moral y estímulo del joven torero e incluso para competir con las figuras en los carteles importantes -como ayer- donde Juanito se va incrustando ya; pero ha de hacerse con verdadero peso específico y eso lo da el poder de convocatoria, el arrastrar gente taurina de verdad, algo que Juanito ha logrado y que no deja de ser un enorme valor añadido para el muy prometedor torero lusitano.


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