Alto y claro) Toques en los caballos, cavaleiros desvengonzados y alegres directores de corrida...

Eugénio Eiroa. tribuna da tauromaquia.

Fotos : Araújo Maceira.

Cuando hace ya décadas comencé a ver corridas de toros en Portugal, los que sabían de esto un rato largo... me explicaron bien que recibir "toques" con mayor o menor intensidad por parte del toro en el caballo, era todo un desdoro y... retiraba valor a la faena por parte del cavaleiro.

Con el paso del tiempo, esa buena costumbre y recto proceder, se ha ido viniendo abajo, tragando -además- buena parte del público -ignorante- por casi todo, a partir de la golfería taurina de unos cuantos cavaleiros. Un toque, dos toques en la montada... todo vale, aproveita que tudo é lucro -que diría un clásico-. Y no es así. No es así porque si el toro en vez de ir con los cuernos enfundados, fuese con la cornamenta al aire... quería yo ver cómo acababan algunos de esos caballos impactados, impacto aminorado precisamente por las fundas que en Portugal llevan los toros lidiados a caballo, ventaja que los cavaleiros tienen y que -sin embargo- no les debería servir para un todo vale...

Aceptar los toques en las montadas sin que ello signifique desdoro en las faenas, es algo que corrompe el valor y esencia de la propia Tauromaquia. Y por parte del público, tragar por eso, es comulgar con la corrupción del espectáculo...

El otro día, en Figueira da Foz, un toro le dio al menos dos ostensibles toques a los caballos de un aún joven torero...Y por si ello fuese poco, el toro acabó luego por arrollar y echar al suelo al cavaleiro y al caballo; no pasó nada más grave porque hubo suerte o Dios no quiso. Para remediar -en su mentalidad- todo aquello, el cavaleiro pidió permiso al Director para colocar 3 ferros más de la cuenta... El Director de corrida se lo permitió. A partir de ahí : pasando lo que pasó, el director de corrida autorizó la vuelta al ruedo del cavaleiro. Y este, desvergonzado taurino, aprovechó, no tuvo la humildad de decir, gracias, pero no he estado a buen nivel, no debo de dar la vuelta al ruedo... ¡Todo lo contrario! : la dio como si allí no hubiese pasado nada...

Anoche, en Lisboa, en varios casos, no solo un cavaleiro, volvió a haber toques en las montadas... Y en el caso de uno de los cavaleiros, el toro no solamente dio toque fuerte al caballo, lo derribó, lo echó al suelo y al suelo se fue el jinete... Cuando finalizó su faena, al cavaleiro que besó la arena caído del caballo se le autorizó la vuelta al ruedo... el cavaleiro tuvo la decencia de agradecer, pero no aprovecharse de la errónea decisión del director, no quiso aceptar y optó por no dar la vuelta al ruedo. Ese cavaleiro merece ser reconocido y aplaudido por su autocrítica -lo que contribuye al prestigio de la Fiesta, ya la alegría del Director dando permiso, es otra historia-. 

El reglamento taurino portugués deja en manos del director de corrida de turno, exhibir -y con ello autorizar- pañuelos de diferentes colores que permiten dar la vuelta al ruedo a cavaleiro y forcado. Corresponde así al director de corrida de turno valorar muy bien las faenas, las intervenciones de los artistas y tener en cuenta las torpezas habidas... No puede ser igual el que hace una faena impecable, sin toques en su caballo, sin arriesgar el caballo a quedarse cojo, el cavaleiro pulcro, dominador en todo momento de su montura, controlador en todo instante de lo que pasa en la arena... que el que confunde arrojo y valentía con auténtica temeridad, el que no tiene noción adecuada de los terrenos que pisa con su caballo y que acaba por ser alcanzado una o más veces con los toques que les propina el toro...

Pero claro, si un director permite no una banderilla extra, sino dos, tres... a quien ha tenido una faena nada o poco brillante... si como complemento, saca el pañuelo regalándole una vuelta al ruedo... ¿qué podemos hacer o decir, quienes escribimos reclamando otra isenção, otro modo de hacer las cosas, acorde con el prestigio que la Tauromaquia portuguesa necesita?. Y es que contra cavaleiros desvergonzados, sin sentido alguno de la autocrítica y que no se ruborizan por nada, aún podíamos esperar la barrera final del criterio de los directores de corrida; pero cada vez más se observa que alguno que otro de estos otros señores, maneja criterios de ¡apaga y vámonos!.

Y por estos caminos tortuosos, lamentablemente, ya hace tiempo que la Tauromaquia portuguesa avanza. Y eso no lleva a buen destino...