Baeza sueña con el maestro César Rincón. Una tarde para el eterno recuerdo

Una tarde memorable arraigada en el corazón de los aficionados. Lo dicho: Antonio Machado soñaría con Baeza pero Baeza sueña ya con César Rincón.

Bocanegra. In "Del Toro al Infinito")
28 de Junio de 2022 / Fotografía: Francis Sánchez
¡Campo de Baeza, soñaré contigo cuando no te vea! así suspiraba Antonio Machado y así suspira Baeza por Don Julio César Rincón Ramírez el "César del Torero" tras dejar en la ciudad monumental, Patrimonio de la Humanidad, huella indeleble tras el homenaje que le ha tributado el Círculo Taurino al aire libre entre frondosa arboleda del precioso Parque 'Leocadio Marín' donde el torero colombiano fue desgranando con oratoria sencilla, sincera y entrañable su impresionante recorrido desde sus humildes orígenes hasta alcanzar el Olimpo del toreo. 

Pasados ya unos días, aún resuena el eco de sus palabras en la mente de los aficionados que gozaron del privilegio -que lo fue sin duda- de presenciar la "faena" del maestro Rincón desprendiendo aroma de torería fundido con el aroma taurino, culto y bizarro de la ciudad olivarera mundial, con un relato tan sencillo y humano de su vida familiar como de apasionado magisterio de su trayectoria en el mundo del toro y de la defensa de la tauromaquia e inmerso en el mas noble sentimiento hispánico. 

"En mi país fui héroe y ahora soy villano! exclamó César Rincón explicando, claramente afectado, la grave situación política, social y taurina que atraviesa su nación, y el peligro cierto de desaparición que corre allá la Fiesta brava. Las ovación de los emocionados asistentes en honor de la fraternal Colombia sonó a "gloria bendita" con imaginaria transfiguración del ídolo emergente sobre las histórica monumentalidad renacentista de la ciudad baezana cual si se tratara de la puerta grande de la Monumental de Las Ventas del Espíritu Santo"su plaza".

Una tarde memorable arraigada en el corazón de los aficionados. Lo dicho: Antonio Machado soñaría con Baeza pero Baeza sueña ya con César Rincón.


El acto organizado por el Circulo Taurino de Baeza que preside Don Manuel Calvo con la impagable aportación de Don Manuel Torres, tuvo carácter de homenaje al diestro colombiano, con la presentación a cargo de Don Lope Morales. Presidente de la Federación Taurina de Jaén, y dirigido por el crítico taurino jiennense, Don José Luis Marín Weill, protagonizando una excelente e interesante entrevista al colosal diestro de Bogotá, Don Julio César Rincón Ramírez ya inscrito con letras de oro en el gran libro histórico de la tauromaquia.

Don José Luis Marín tuvo la cortesía de invitar a la tribuna a Don Juan Lamarca, allí presente, el cual dirigió unas palabras en honor del torero a la vez que refirió algunos pasajes vividos con ocasión de haber presidido en Las Ventas importantísimas y triunfales actuaciones de César Rincón.


Previamente, y como brillante apertura de la sesión, Don Lope Morales hizo la siguiente presentación:

César Rincón : La Verdad por delante

Presentación. Estoy aquí como socio del Círculo y como presidente de la Federación para presentar un acto esperado por ambas organizaciones desde hace mucho tiempo. Vaya por delante el agradecimiento.

Agradecimiento. Al personaje. Al Ayuntamiento. Al Círculo. A los presentes.

Da Gusto estar de nuevo en Baeza, sin mascarilla, sin distancias, y hoy además sin calor. Como siempre es un auténtico placer.

Desde el año 1975 El Círculo Taurino viene organizando todo tipo de actos, entre los que nunca faltaron los reconocimientos a la gente de los toros, ganaderos, empresarios, periodistas, escritores, fotógrafos, pintores, cirujanos, veterinarios, juristas y cómo no, matadores de toros. Por aquí pasaron figuras del toreo que hoy ya forman parte de la historia de los toros. Recuerdo especialmente aquellos en los que estuve presente, como los de Curro Romero, Victor Mendes o Jaime Ostos, recientemente fallecido. Gente importante que con su vida, su ilusión, su esfuerzo y su arte engrandecieron la Fiesta de los Toros.

Y estaba pendiente, y ha tardado un poco más en llegar por causas conocidas, el homenaje obligado al maestro César Rincón, cuando precisamente se ha cumplido el 30º aniversario de aquella temporada de 1991 en la que este señor revolucionó la Tauromaquia en general y la plaza de Las Ventas en particular, al lograr salir por la Puerta Grande en cuatro ocasiones. Nadie antes había llegado a tanto. Y si no me equivoco después tampoco.

Nacido en Santa Fe de Bogotá el 5 de septiembre de 1965, en el seno de una familia muy humilde, desde muy joven sintió su afición por los toros y su deseo de llegar a ser figura en ese difícil mundo. Con tan sólo 12 años vistió su primer traje de luces en la plaza de toros de Cali y casi de inmediato se convierte en novillero profesional.

Vino a España en 1981 y se enroló en el espectáculo cómico taurino “El Toronto y sus monos toreros”, recorriendo la geografía española dentro de la parte seria de dicho espectáculo y, un año más tarde, logra torear una veintena de novilladas.

Regresó a su país para tomar la alternativa el 8 de diciembre de 1982 en la plaza de Santamaría de su ciudad natal de manos de “Antoñete” como padrino y José María Manzanares de testigo.

Vuelve a España en 1984, pero torea tan sólo cuatro corridas de toros, incluida la de su confirmación en Las Ventas, el 2 de septiembre, con “Manili” de padrino y Pepe Luis Vargas de testigo y se vuelve a Colombia sin los resultados que él había deseado.

Pero tras siete años de ausencia, en 1991, en plena Feria de San Isidro, César Rincón obtendría el primero de sus éxitos de más resonancia, tras cortar dos orejas a un astado de Baltasar Ibán y salir a hombros por la Puerta Grande de Las Ventas.

Al día siguiente y, cosas del destino, por una sustitución, Rincón volvería a salir a hombros de la Monumental madrileña, hecho que repetiría dos veces más en la misma temporada y una de ellas en la tradicional corrida de la Beneficencia en un recordado mano a mano con José Ortega Cano (Escalera del Éxito 163), estableciendo una marca hasta ahora por nadie superada.

Hasta su despedida de los ruedos, en el año 2007, César Rincón hizo el paseíllo en la plaza de toros de Las Ventas en 30 ocasiones, para estoquear 59 toros, a los que cortó 15 orejas y logró salir a hombros por la Puerta Grande en seis ocasiones.

Además, el torero colombiano ha sido uno de los que en más ocasiones ha participado en la Corrida de la Beneficencia que organiza la Comunidad de Madrid, con cinco comparecencias en los años 1991, 1992, 1995, 1999 y 2006.

Antes del reconocimiento preparado por el Círculo Taurino de Baeza al maestro, y para adentrarnos en la vida del maestro César Rincón nos acompaña un buen amigo y colaborador de la Federación Taurina de Jaén, siempre disponible para prestar ayuda en cualquiera de nuestras actividades. Está con nosotros José Luis Marin Weil, un gran aficionado que compatibiliza el ejercicio de la abogacía con la crítica taurina que lleva a cabo desde distintos medios escritos o audiovisuales. Especialmente desde su programa de Jaén Taurino, en 7TV JAEN, desde las ondas de la radio en EsRadioJAEN o desde las redes sociales donde matiene su propia web de Jaén Taurino. De la conversación que ambos mantengan, y en la que los demás podremos meter alguna baza, seguro que vamos a sacar buena información de la vida del torero y de la persona. Intentaremos, con esta entrevista, conocer algo mejor a esta figura del toreo, aunque para mi hasta se queda corta esta definición de figura del toreo. Estamos ante un ejemplo vivo de una manera de estar en la plaza y en la vida que se puede resumir en el título de este acto, Con la verdad por delante. Porque si hubiera que resumir en un lema la forma en que este hombre se ha puesto delante de los toros y de la vida es ese: Siempre con la verdad por delante. Dando distancia, sin ventajas, sin disimulos, sin ostentaciones. Demostrando dos cosas que algunos no acaban de entender: Que la sencillez no está reñida con la excelencia y que la humildad no es incompatible -todo lo contrario- con la grandeza,

Antes, me limitaré a resaltar, como testigo de la época que me ha tocado vivir, el ejemplo que César Rincón ha supuesto para muchos de nosotros, más allá de las tardes de gloria compartidas y de las faenas memorables que aún sobreviven en nuestra memoria. Ese enorme espíritu de sacrificio y superación, esa actitud ante la vida, ese no desfallecer nunca, ese crecerse en el castigo, esa bravura humana, ante tantas y tantas dificultades, hasta llegar a conquistar el reconocimiento de todos los aficionados -y no aficionados- del mundo. César Rincón es una referencia en valores taurinos, claro que sí, pero especialmente en valores humanos. Al fin y al cabo lo que se representa en la cara del toro es esa manera de ser y de entender la vida. Se torea como se es. Una persona además siempre dispuesta a atender causas nobles y de carácter social.

En los toros a veces nos dividimos entre partidarios de toreros valientes o de toreros artistas. Y a algunos nos caben muchos toreros, y muchos toros, en la cabeza. Pero a veces llegan toreros que nos ponen a todos de acuerdo. Que sobrepasan esa categoría de artistas o de valientes y pasan a ser sencillamente héroes. Esos héroes que, según Ortega y Gasset son imprescindibles para la supervivencia de la Fiesta, entendiendo que en los toros, el arte, por sí mismo, no sirve sin la épica. Que no hay estética sin ética y que la ética de los toros es la épica de los héroes.

Desgraciadamente vivimos tiempos enrarecidos, porque en pocos años lo que durante siglos y muchas generaciones se consideraba un héroe, ahora en una o dos hay quien quiere que se consideren villanos. Hasta el mismísimo Hernán Cortés tiene que pedir perdón. Algo no hemos hecho bien y sigue sin hacerse bien..

Confío en aquello que en ocasiones sentenciaba mi padre. decía mi padre. Tranquilo, que al final, todo para en lo llano. Volverá el sentido común. Los valores con los que tantas y tantas generaciones han vivido y han creído no pueden, por capricho de nuevas modas idelógicas, de la noche a la mañana, tirarse por la borda. Sería de una soberbia inculta, creerse ahora por parte de algunos, que los civilizados son ellos. Y que nosotros, y nuestros padres y abuelos somos y eran unos salvajes incivilizados. Va a ser que no.

Los que estamos aquí, lo estamos precisamente porque vemos en la figura de César Rincón el ejemplo vivo y claro de esos valores eternos que rigen nuestra vida, y que los toreros son capaces de expresar con valor y con arte, delante de un toro bravo que se la puede quitar.

Demos la bienvenida con una gran ovación al maestro César Rincón.

(Lope Morales Arias, Presidente Federación Taurina de Jaén)