Punto y final a una fuerte -pero justificada- polémica sobre una situación que denigra la Tauromaquia lusitana

Nuno J. Ferreira

Varios de nuestros estimados lectores de la TRIBUNA da TAUROMAQUIA e integrantes de nuestro Club de Amigos, manifestaron ayer lunes su profundo desencanto e indignación, por el hecho de que en una corrida celebrada el domingo se hubiesen producido situaciones harto lamentables en el desempeño y turno de alguno de los grupos de forcados intervinientes.

A grosso modo, el más que notable enfado de nuestros amigos del Club de la Tribuna da Tauromaquia, se centraba en el hecho de ver a 15 o 16 forcados a echarse materialmente encima de un toro, tratando así de consumar lo que debería ser una pega y... obviamente convirtiendo aquello en una charlotada, por no decir algo denigrante para la Tauromaquia lusitana y para el noble Arte de Pegar Toros, que -evidentemente- es otra cosa bien distinta de lo que -tal y como denunciaron nuestros amigos- fue puesto en práctica.

Vasco Ascenso decía : "pura verdade foi uma pouca vergonha... até um cavaleiro teve ser rabejador, a onde isto chegou". 
Para Manuel Inez : "Comecemos pelo senso-comum: o que dita o regulamento - e os cânones - é que só podem estar em Praça 8 elementos para pegar um toiro.
Admito que durante uma viagem mais dura e de forma a minimizar lesões ou forcados magoados, que salte das tábuas um ou outro elemento que possa dar uma mão. Nunca por nunca 16 elementos em fila.
Depois... a mais importante; ser ou não forcado não se resume a ser membro da Associação.
Ser forcado é muito mais - muitíssimo mais - que isso e muito menos do que a palhaçada que infelizmente todos podemos constatar."
Para Pedro Gil"...15 forcados dentro da arena?!. E o rabejador um cavaleiro?!"
João Paulo Ferrador, que de esto del noble Arte de Pegar Toiros sabe un rato largo, aunque lo disimule a veces irònicamente, llega a la conclusión de que ... 
"Ha tardes e tardes.
Ha toiros e toiros.
Ha Grupos de Forcados e Grupos de Forcados.
Tanta reunião, tantas palestras n'a A.N.G.F. para que?.
A maioria delas seram -digo eu- inúteis. 
Seram reuniões para ver amigos e matar saudades quando n'a Festa -que por ela mesma esta em declive- autorizam tanto Grupo de Forcados (quando a metade deviam estar a fazer Picarias).
Em que dignifica à Festa e a honra de vestir uma jaqueta, senão estamos capacitados para tais eventos".


Lo anteriormente reproducido son solamente algunas muestras del gran enfado de quienes aman y defienden el papel de los forcados -que no quieren ver denigrado por comportamientos fuera de lugar- en la Tauromaquia lusitana. Y su denuncia es valiosa, importante, pues si no se pone coto a situaciones de este tipo está claro que más pronto que tarde, la Fiesta se irá por el desagüe.

Ahora bien : vayamos por partes. ¿Para qué está el Reglamento? : para que el espectáculo de desarrolle de acuerdo a lo que está estipulado en el... ¿Y quien tiene que hacer cumplir el Reglamento?. Pues un señor o una señora que presiden el espectáculo, en la figura de lo que son : Director(a) de Corrida... Este personaje, el Director(a) de corrida tiene a su lado al veterinario asesor, al cornetin a través de cuyos sonidos emitidos transmite las órdenes, al representante de las Fuerzas del Orden (GNR en este caso)... 
Es decir : el Director(a) de Corrida -puesto allí, designado por un organismo oficial como es el IGAC- es quien manda en todo aquello, quien levanta acta finalmente, quien tiene la potestad de echar atrás un toro, de ordenar que se toque música, de conceder -autorizar- vuelta al ruedo, de mandar entrar los forcados en la arena, de llevar la cuenta de las tentativas y el tiempo a emplear que cada grupo tiene para consumar una pega (no se puede estar allí intentándolo hasta el día del juicio final por duro que sea un toro, hay un tiempo límite), etc. etc. etc.

¿Qué pasa si el Director(a) de Corrida es tomado por el pito de un sereno, o es un inútil que no ordena lo que tiene que ordenar...?. Pues que -por ejemplo-, en el caso de los que se dicen forcados, ante un toro complicado, con el que en una tentativa de a 8 buenamente no pueden, estos pueden llegar a hacer luego lo que les venga en gana : en vez de ir 8 al toro (el de caras y 7 detrás) pues nada, como es un toro complicado, llamamos a otros 8 que por la trinchera andan y... malo será que con 16 encima del bicho no acabemos por parar el toro... y, de paso, que venga el cavaleiro aquel o agarre el rabo...

Pero... si lo descrito en el párrafo anterior sucede, si semejante bufonada, semejante insulto al noble Arte de Pegar Toros, a la propia esencia de los forcados acontece... ¿no es motivo para escandalizarse, especialmente quienes han sido forcados, serios, con experiencia, con compromiso y respeto durante años hacia lo que es y representa la jaqueta de ramagens...?.

Si en una plaza el Director(a) de Corrida no manda, no pone orden, no prohibe si necesario fuere... todo puede acabar como denunciaron abiertamente esta serie de amigos del Club de la Tribuna da Tauromaquia, que -además- varios de ellos tienen autoridad moral para opinar sobre el caso, al haber sido anteriormente forcados.

El IGAC debería abrir urgentemente una investigación sobre lo sucedido el pasado domingo y que denuncian indignados no pocos. Si los hechos han sido del modo que se refiere, si a un toro para pegarlo no han ido los 8 reglamentarios sino 15 o 16... y se comprueba que la Directora de Corrida ha autorizado, ha permitido cruzada de brazos eso, hay que tomar medidas. 
La primera, posiblemente, una vez comprobado todo, debería de pasar por invitar a quien presuntamente toleró lo que es causa de escándalo a dedicarse a otras labores, pero no precisamente las de presidir y dirigir una corrida de toros... 
De seguido, reunir a todos los Directores(as) de Corrida habilitados actualmente en Portugal y exigirles que en todo momento hagan cumplir el reglamento, que para eso se hizo. 
En tercer lugar, reunir a la Asociación de Grupos de Forcados y exigirles se sometan en todo momento al reglamento, número de intevinientes a la hora de actuar en una plaza, etc. etc. etc., advirtiendo de posibles sanciones por incumplimiento del mismo...

Por ahí debería de empezarse, ya mismo.
La Fiesta no puede convertirse -y mucho menos por parte de los que en la arena intervienen- en un descalzaperros, en donde cada uno hace lo que le da la gana. Esto está regulado, siempre lo estuvo y para sobrevivir debe seguir estándolo. 

Si un grupo de forcados no es capaz de parar un toro con sus 8 integrantes reglamentarios en la arena, se suceden las tentativas -y aunque no exceda el tiempo reglamentario máximo- si no se logra pegar... la solución no es llamar a 8 tíos más y al que despacha las cervezas en la cantina y entre todos y el cavaleiro Marcelinho agarrar el toro. 
La solución es que la señora Directora ordene tocar la corneta, llamando al cabo del grupo de forcados que está actuando, para decirle :
---Ustedes no pueden meter 16 tíos en la arena porque esto es un escándalo y va contra todo... empezando por el reglamento; no les permito en modo alguno que hagan lo que no deja de ser un fraude poniéndose 16 delante de un animal. No ha lugar para pegar de cernelha porque estamos en una plaza portátil y no hay cabestros para acompañar. Así es que retírense de la arena, mala suerte, lo siento mucho, otra vez será, el toro va a ser recogido... Cornetim : toque ya usted para recoger el toro...

Esto es lo que tenía que haber sucedido y no sucedió. 
En nombre de la Tauromaquia, muy agradecidos a todos los amigos del Club de la TRIBUNA da TAUROMAQUIA que se preocuparon -y enfadaron- con este caso sucedido el pasado domingo y al que era necesario poner coto, a través de este artículo. 
Las cosas, claras y el chocolate, espeso.

TRIBUNA da TAUROMAQUIA IBÉRICA