El apogeo de Diego Ventura es evidente... otra soberana lección en Arles


O matador Daniel Luque indultou na praça de Arles, o toiro "Aldeano"
(520 kilos), da ganadaria de Victoriano del Rio. Foi na corrida de mano-a-mano com "El Juli". Luque foi o triunfador da tarde. Os toiros lidados foram das ganadarias Alcurrucén, Carmen Lorenzo, Toros de Cortés e Victoriano del Rio.

Toiros de El Capea, en Arles, para Guillermo Hermoso de Mendoza, silenciado no seu primeiro e duas orelhas no seu segundo, o que lhe permitiu a saída em ombros com Diego Ventura que cortou quatro orelhas e um rabo. Ao lado de Guillermo e Diego, Rui Fernandes não obteve mais que ovacões pelo seu desempenho nos dois toiros que não matou bem.

El sabio en su cátedra

17/04/2022

ARLES

Dos orejas y dos orejas y rabo

Toros de El Capea

Todo sabio tiene su cátedra, ese lugar desde el que dicta sus lecciones. De las que los demás aprenden como un camino que se abre en nombre de la sabiduría. Que es el magisterio, pero más. Elevado a la enésima potencia. La cátedra de Diego Ventura es el Coliseo de Arles. Su particular teatro de los sueños, uno de sus escenarios por excelencia. Lo dicen los números y, sobre todo, los hechos de las inapelables obras maestras que en las rendijas de su piedra quedan prendidas. Otra excelsa obra maestra fue, entera, la mañana de hoy. El gozo y el disfrute de la plenitud más plena. Desde que pisa su cátedra, al sabio se le enciende la mirada. Y la palabra, que es su toreo. Sucedió hoy otra vez. Una mañana que fue, entera, una obra maestra. Fue un condimento especial el juego de los toros de Capea. Ideales. Por nobleza, por clase y por ritmo. Lo mejor de Murube, el lienzo especial donde expresarse.

Al primero le cuajó una faena total. Redonda de principio a fin. Sin pausa para otra cosa que no fuera emocionarse. Cada suerte mejoraba a la anterior. Cada lance, sublimaba al anterior. Como cada una de las banderillas al quiebro con Fino. Ya fuera yendo de dentro a fuera con el toro emplazado en los medios, ya a caballo y toro parado, esperando el embroque con un nudo en la garganta, ya al encuentro, pero dando siempre al astado la ventaja de la reacción primera. Cada quiebro fue como un calambre que hacía saltar la plaza entera. Aunque para sublime, el toreo con Bronce, tantas veces explicado ya. Es el prodigio, la excelencia, la exactitud, la perfección, lo soñado. Torear a caballo haciendo del caballo una muleta con un corazón muy grande, tanto como para echar los vuelos de su valor al calor último de los pitones para encelar, imantar, hipnotizar y quedarse ahí por los siglos de los siglos. El broche fue el par a dos manos sin cabezada, en la distancia más corta posible. Con Guadiana, ligó con precisión suiza antes de desplantarse poniendo su frente en la testuz del ejemplar de Capea. No cabe más entrega. Mató a la primera y las dos orejas cayeron sin más dilación.

Pero aún quedaba la locura del quinto, otro excelente toro de Capea, con el que encumbró el sentido del temple a sus cotas más altas a lomos de Nazarí y su capacidad para dominar como quien acaricia las embestidas de los toros. Más aún, si son rítmicas y acompasadas como hoy. Desafió Diego las leyes de la física con Lío al clavar al quiebro. Los dos primeros palos, perdiendo pasos mientras el burel se le acercaba, demorando el encuentro, apurándolo hasta casi tocar con la culata del caballo las tablas de Arles para, solo en ese momento, explotar y obrar el milagro. Si grande fue la primera, más aún lo fue la segunda porque todavía más apuró el instante del embroque. Otra más clavó luego de irse como una exhalación al toro para, al arrancarse éste, frenarse y quebrar lanzando al aire la moneda a cara o cruz. Todo tenía que terminar perfecto para que Arles le concediera un nuevo rabo, y pasó. La suerte de matar fue una lección en sí misma. Con Guadiana, yéndose de frente con el rejón montado para, sin más dilación, atacar y clavar por arriba y en todo lo alto. Fue como tenía que ser para que fuera perfecto. El rabo fue inapelable. La lección quedaba dictada. En la cátedra, donde el sabio deja impreso su legado.

Foto : "Diego Ventura oficial"