Ser ganadera en un mundo de hombres : el caso de Concha, la hija de Domingo Hernández



La Pandemia ha tapado, en cierto modo, no pocas noticias relevantes en el mundo taurino. Una de ellas ha sido poder constatar que los hierros de Garcigrande y Domingo Hernández acabaron por iniciar una nueva etapa por separado tras el reparto familiar al que llegaron los hermanos Justo y Concha Hernández. 

Fue al final de 2020 cuando los hijos del recordado ganadero Domingo Hernández emprendieron caminos separados. Pese a la muerte en febrero de 2018 de Domingo Hernández, sus hijos Justo y Concha habían gestionado ambos hierros de manera conjunta. Pero finalmente, acabaron por tomar la decisión de separar ambos hierros y propiedades de terrenos consiguientes para, tras un sorteo, llevar cada ganadería por separado.

El hierro de Garcigrande y la finca del mismo nombre ubicada en la localidad de Alaraz (Salamanca) pasaron a manos de Justo Hernández, mientras que su hermana Concha pasó a ser la responsable del hierro de Domingo Hernández junto a la finca llamada Traguntía, esta situada en la localidad salmantina de Pozos de Hinojo.

El tiempo ha ido pasando y estamos ya casi en la Primavera del 2022, tiempo suficiente para saber cómo se siente una mujer como Concha Hernández, al frente de una ganadería de primera como es Domingo Hernández. 
Pues bien, saber esto ha sido fácil : coincidiendo con el 8 de marzo, en las redes sociales, Concha Hernández hizo público un texto que dice así :

"SOY GANADERA"
Ser ganadera en un mundo de hombres. En una familia, que por ser hembra te trata como un ser humano de segunda. Que te ridiculizan por asomarte a un tentadero. Que te hacen gestos de desaire para que no te acerques al toro, no vaya a ser que aprendas algo. 
Y pasa el tiempo, y la vida te deja donde debes estar. Dirigiendo una ganadería por obra y gracia de mi padre, y con una mano delante y otra detrás. 
Y por ser mujer, te lanzas al toro sin haber echo un tentadero. Aun así, no existe la palabra rendirse. Perderé mil batallas pero como siempre me pongo en pie y la guerra nunca la pierdo. 
Fueron 50 años de batallas perdidas, de robar las notas de los tentaderos en las noches de verano. Y de no dejar que se me escapase de las manos lo que por derecho propio es mío. 
No he mirado para otro lado nunca, no he hecho más en la vida que soñar con toros. 
Para muestra un botón, quien a mis hijos les hablaba de toros era yo. Quien pegaba 3 chicuelinas con las toallas después de la ducha a mis hijos, era yo. Quien parió 2 toreros fue esta que les habla. Y a un tercero que torea como los ángeles, aunque le guste darle al balón. 
Nada es casualidad en la vida, Nadie se planta en una profesión de la noche a la mañana. A mí me tocó salir del armario como ganadera pero mi armario está lleno de rendijas para visualizar lo que en el ruedo pasara, y aprender a escondidas lo que nadie enseñaba. 
Ahora me toca ser autodidacta y tampoco me asusta. No es casualidad que en este día de la mujer, una hembra empiece a quitarse los miedos, los complejos y las cadenas… y grite a los cuatros vientos : SOY GANADERA.

Concha Hernández, en su finca salmantina