Puntos sobre las íes) El caso de los empresarios-apoderados y los carteles viciados...

Eugénio Eiroa

Poco a poco se van conociendo y avanzando los carteles y fechas de festejos de la temporada 2022 en varias plazas de la Tauromaquia lusitana. Hay alguna, la que debería de ser santo y seña, en la que a estas alturas siguen sin hacerse públicos ni oficiales los carteles de las pocas corridas que allí se darán este año... Pero esto último no es el tema que nos ocupa hoy en este apunte.

Hablamos de carteles y fechas para celebrar corridas, ya anunciados por varios empresarios. Se adivinan repeticiones de cavaleiros-toreros en carteles; se adivinan intercambios de cromos (tu me pones al mío ahí, yo te pongo al tuyo aquí), con lo que el círculo se irá cerrando cada vez más... y las oportunidades a terceros, escasearán cada vez más.

No es bueno para la Fiesta el panorama actual, en donde un empresario de plaza de toros es al mismo tiempo apoderado de uno o más toreros. El torero se pone en manos de ese empresario-apoderado, porque sabe que tiene ya asegurado torear en la plaza o plazas de su apoderado y... con un poco de suerte, en algunas más fruto de los intercambios de cromos que cada empresario-apoderado hará con otros de igual condición...

Por si esto fuese poco... ahora ha surgido la moda de compartir la gestión de una plaza que te ha sido adjudicada en un concurso, con otros empresarios, amigos o colegas del gremio, a cambio de que luego esos otros empresarios o colegas del gremio compartan -en cierto modo- la gestión de las plazas que llevan de mano, también contigo. Es decir, se adivina un juego de intereses, de recomendaciones a la hora de hacer carteles, de trae para acá, lleva para allá...

Claro que ese modo de hacer las cosas no va a afectar al 100% en la confección de los carteles, pero probablemente afectará en porcentaje elevado y en bastantes casos de modo nocivo para el futuro de la Fiesta...

Tiempos lejanos, cada vez más lejanos, en que un apoderado de toreros era apoderado y nada más. Un ganadero era ganadero. Un empresario de plazas de toros era empresario de plazas de toros, pero no al mismo tiempo apoderado de mengano y/o zutano...

Tiempos lejanos que poco a poco se han ido perdiendo; haciéndose ya lejanos y saudosos modos de hacer que abrían más caminos en la Tauromaquia que los viciados senderos actuales.

Criticaba una sabelotodo el otro día al señor Levesinho, que es empresario y al mismo tiempo apoderado. Hablaba de las repeticiones anunciadas de algunos toreros de su mano... Levesinho fue un empresario innovador, que llegó a la Fiesta en Portugal dispuesto a hacer cosas nuevas, que rompiesen moldes, cosa que solamente pudo conseguir en parte. Porque la innovación, las nuevas formas, lo interesante y que abra caminos diferentes a la rutina en la que se acomodan los grises... está mal visto. Y por tanto, a Levesinho ya hace tiempo que algunos personajes le han puesto zancadillas, le han minado los terrenos por donde se movía para dificultarle su crecimiento como empresario taurino. 

Levesinho, que ya estuvo tentado de hacerlo hace pocos años, mandará un día todo esto al carajo, se irá de la Tauromaquia lusitana y se dedicará a otras cosas más productivas y que le hagan perder menos tiempo y ahorrarle los sinsabores y desagradecimientos con que le han obsequiado últimamente en más de un lugar, en donde levantó lo que estaba caído, para que luego llegasen cuatro interesados paracaidistas a influir a ignorantes con poder de decisión en la propiedad de las plazas para que quitasen de en medio al innovador empresario vilafranquense.

Mientras no llega la hora de mandar todo esto de la Tauromaquia al carajo, Levesinho ha optado por jugar con las mismas cartas con que otros juegan. A intensificar ese camino de empresario y apoderado al mismo tiempo. Es decir : ya que todos los demás que pueden juegan a eso, ahí va el también, dispuesto a decir al resto : tampoco así me vais a ganar. Es decir, opta claramente a ser el mejor en el actual mundillo de la Tauromaquia portuguesa, si se trata de jugar todos con las mismas cartas, aunque estas estén viciadas con lo de empresario-apoderado...

La otra y única opción que a Levesinho le quedaba es ser el tonto de esta película... Y hace muy bien en no serlo. Otra cosa es que para la Tauromaquia portuguesa, el actual estado de cosas, el actual modus operandi por parte de los llamados "agentes" de la Fiesta sea lo mejor cara a su presente y sobre todo su futuro.

Solamente una reglamentación seria, en la que todos se comprometiesen a ser una sola cosa, salvaría este cada vez más deteriorado funcionamiento del asunto que nos ocupa : o usted es empresario, o usted es apoderado... pero no las dos cosas a la vez. O usted es ganadero, o usted es empresario de una plaza, pero no las dos cosas a la vez... Eso es lo que debería de ser y exigirse.

Soñar -tanto en Portugal como en España- con que esto del párrafo anterior se pueda llevar a cabo un día y que todos se comprometan a jugar a una sola cosa, es ... un sueño. Porque convertirlo en realidad parece cada vez más difícil. La Fiesta seguirá siendo un juego de intereses, un tinglado donde las oportunidades aparecerán cada vez menos, en donde la repetición de "los mismos" será cada vez más frecuente y... un lugar en donde las perspectivas de un futuro importante pueden estar cada vez más ausentes.

Mediten... si les parece oportuno. Y sino... sigan por donde van, allá ustedes. 

EUGÉNIO EIROA