Rui Bento, la que fue "Monumental Plaza de Toros" de Lisboa y... la constatación de una triste realidad

(In "Naturales") --

Echar los toros de la Plaza de Lisboa, expulsar la Tauromaquia de Campo Pequeno, de forma lenta, poco a poco, pero continuada, para a la vuelta de muy pocos años, no quedar allí más que el recuerdo de las grandes corridas de toros que allí se celebraban... 

El torero, empresario, apoderado Rui Bento Vásquez dice que ese es el plan que tiene la empresa de Álvaro Covões, a la que tras la insolvencia de la anterior empresa del recinto lisboeta le fue adjudicada la gestión aún por muchos años del "Campo Pequeno". El que allí manda ahora no quiere saber de la Tauromaquia... y en sus planes estaría ir empujando, expulsando, poco a poco las corridas de toros, para destinar finalmente de modo único y exclusivo aquel recinto, a los conciertos y espectáculos no taurinos... esto es lo que ha venido a explicar Rui Bento.

La historia -que ya hace tiempo que circula por ahí, como de dominio público resulta en medios taurinos- fue actualizada -y denunciada- esta semana por el conocido taurino Rui Bento Vásquez, en una entrevista que concedió a la cronista taurina Patricia Sardinha, publicada en el site "Naturales". En el diálogo, Rui Bento pone también en su sitio a la actual empresa que organiza corridas de toros en el "Campo Pequeno" en las escasísimas fechas que le permite el dueño de todo eso que es, ahora mismo, la que otrora fue una gran plaza de toros y ahora es el gran salón de fiestas y conciertos de Lisboa, donde muy de vez en cuando se da alguna corrida de toros...

Rui Bento no ha hecho sino denunciar ahora la situación, alto y claro, lo que otros no se atreven, por servilismos o por lo que sea. En todo caso, los lectores de la TRIBUNA da TAUROMAQUIA IBÉRICA saben muy bien que desde el primer día de la existencia de nuestra web y, en reiterados artículos, hemos venido denunciando la lastimosa realidad que para la Tauromaquia supone el actual estado de cosas de la plaza de "Campo Pequeno" convertida en lo antes dicho y hurtada a la posibilidad de celebrar allí cada año una verdadera temporada taurina.

Sean 4, sean 6, aunque fuesen 8 corridas de toros al año, eso es una miseria para lo que antes fue "Campo Pequeno". Y esta decadencia flagrante solo lleva a algo constatable : la puñalada enorme que a la Tauromaquia portuguesa se le está dando, con el actual estado de cosas. Cuanto más, si -como dice Rui Bento- a la vuelta de media docena de años, allí se extinguiesen ya por completo las corridas de toros. 

Perder Póvoa de Varzim, perder Viana do Castelo, Albufeira... son duros golpes para la Tauromaquia en Portugal. Pero acabar perdiendo Lisboa, por la vía rápida del cada año menos... será un desastre tremendo. Eso es lo que dejan entrever las palabras de Rui Bento analizando el grave problema.

Quienes llevamos ya varios artículos denunciando esta situación tan adversa para la Tauromaquia en Portugal, no podemos por menos que celebrar que un taurino tan notable como Rui Bento Vásquez se haya sumado al colectivo de quienes pensamos que, por el actual y tan paupérrimo camino, todo puede terminar muy mal (taurinamente hablando). 

Sea como fuere : desde que tras el cierre del proceso de insolvencia, liquidación de activos, etc. etc. se produjo la adjudicación de los derechos del "Campo Pequeno" a la empresa de Covões, era de prever que esta empresa -a la que la Tauromaquia le importa un pimiento- se dedicase a explotar el recinto para los habituales conciertos y fiestas que promueve, todo menos corridas de toros... Cuando la adjudicación de los derechos del recinto se produjo, los taurinos portugueses -ya que antes no optaron en su momento a la subasta final del proceso de insolvencia- tenían que haber reaccionado y montado una plataforma para al menos ir a negociar con Covões&cía la garantía de cesión de una serie de fechas al año, suficientes para montar temporadas taurinas adecuadas en Lisboa. No lo hicieron... solamente apareció en escena uno y parece que a este -en cierto modo- no le perturba tener que disfrutar de tan pocos huecos -para montar corridas- como al parecer le permiten. 

En modo alguno Covões y su empresa son culpables de nada. Ellos amarraron en su día, con toda legitimidad, los derechos y control del "Campo Pequeno" y allí se hace y hará lo que a ellos les parezca bien : atan y desatan. 

Las cosas son como son : fueron los propios taurinos portugueses, que no movieron un dedo a tiempo, los que permitieron -con su estar en Babia- que se llegase al actual estado de cosas... Y ahora es ya tarde para lamentarse. Pinta muy mal el presente y pintará mal -de seguir por el mismo camino las cosas- el futuro de la Tauromaquia en Lisboa.