7 variaciones, 7... sobre una foto de Antoñito Ribeiro Telles

 

Sobre una foto original de nuestro querido amigo y excelente repórter gráfico, José Canhoto, hemos desarrollado unas cuantas variantes; es como si "la foto del día" se multiplicase, nos quisiese ofrecer matices, enriquecida en los tratamientos de edición. 

¿Por qué lo hicimos?. Pues porque resulta a modo de homenaje al maestro António Ribeiro Telles, padre de este muchacho que en la foto ven ustedes -excelentemente montado, por cierto-.

¿Y por qué el homenaje al padre y no al hijo?. Pues... por muchas razones. Primero porque el hijo, el de la foto, aún tiene que tomar muchas tazas de caldo para llegar un día a donde llegó el padre. Segundo, porque el padre, el maestro António Ribeiro Telles está haciendo un excelente trabajo con el hijo, le está enseñando -y mucho- los secretos de la Tauromaquia de la casa Ribeiro Telles; la que don David inculcó a su hijo António y la que António Ribeiro Telles está inculcando a su hijo Antonio Ribeiro Telles júnior...

Conocemos a António Ribeiro Telles hace ya muchos años. Conocemos y admiramos, dicho sea de paso, porque su toreo a caballo, su puro toreo a caballo, en muchos momentos de su carrera absolutamente impecable, es para figurar en los anales de la Tauromaquia portuguesa, como algo muy digno de ser tenido permanentemente en cuenta y explicado a generaciones venideras.

El hijo del maestro António Ribeiro Telles quería y quiere ser torero, torero de verdad, de autenticidad, como su padre. Y está en el camino. Como todos los jóvenes, quiere comerse el Mundo, beberse los océanos... pero en el Toreo, como en la Vida, no vale precipitarse, no es buena la prisa; hay que pisar firme siempre. Y posiblemente ahí es donde está trabajando su padre, para que su hijo no cometa errores; el primero, creerse que lo sabe todo.

António Ribeiro Telles júnior apunta muy buenas maneras. Y tiene cosas que nos hacen recordar al padre. Pero es pronto aún, muy pronto para decir nada, por bien encarrilado que el chaval vaya. Y va, porque con su padre como maestro, es imposible que el muchacho avance por donde no debe. Y como condiciones tiene para llegar a ser un torero a caballo importante, como tiene un maestro que mejor sería imposible, se reúnen las circunstancias para que el pequeño António Ribeiro Telles acabe por ser lo que un día soñó, una figura del Toreo a caballo.

Está en el camino, las cosas van bien y si nada se tuerce, este miembro de las nuevas generaciones de los Ribeiro Telles no va a deshonrar la casa. 

Antoñito Ribeiro Telles salió así a la arena de Mourão, tomó el ferro comprido que le dio el banderillero de confianza y tomó en su otra mano el sombrero, dispuesto a brindar a la concurrencia, en el primer espectáculo del año 2022 en Portugal. Como si de un proyector y no el sol alentejano se tratase, la luz lateral ilumina caballo y caballero, no en todo, sí en partes; y permite lograr a José Canhoto esta fotografía tan especial, tan de resaltos, tan de matices; eso fue lo que nos llevó a editarla bajo diversas condiciones de presentación.

Si al chaval de la foto le vale para estimularse más y más, en su afán por ser de verdad torero, pues nos alegrará haber contribuido a ello. En todo caso, que le dé las gracias a José Canhoto, que es quien tiene el mérito, porque el fotógrafo estaba allí... donde tenía que estar.