Perú ) Lajas abre temporada nacional con puerta grande para Perera y Aguilar

Magaly Zapata, corresponsal de TRIBUNA da TAUROMAQUIA en Perú, Lima.

La localidad de Lajas, Cajamarca, abrió fuegos de la temporada taurina peruana con su feria en honor a la Inmaculada Concepción, haciendo el esfuerzo de dar una novillada con picadores a pesar del riesgo económico de este tipo de espectáculos.

Ficha del festejo
Plaza de Toros de Lajas, Cajamarca, 7 de enero de 2022
6 novillos de San Simón, de buen juego.
Samuel Calderón, silencio y oreja
Miguel Aguilar, oreja y oreja
Manuel Perera, dos orejas y dos orejas.

A las 3.30 de la tarde con algo más de media plaza hicieron el paseíllo lo novilleros, Samuel Calderón del Perú, Miguel Aguilar de México y el español Manuel Perera, que se enfrentaron a seis novillos de la ganadería sureña de San Simón, bien presentados y tuvieron un juego notable en su conjunto.

Samuel Calderón abrió plaza con un noble San Simón que no humilló y transmitió poco, fallando con los aceros. En su segundo, ante un bonito novillo, muy armónico y que colocó la cara en una larga faena, lamentablemente el novillero peruano no estuvo en vena por lo que no llegó a los tendidos. Lo mató de una buena estocada cortándole un apéndice a un novillo de dos orejas que se le pidió y premió con la vuelta al ruedo.

El mexicano Miguel Aguilar demostró que esta listo para doctorarse, con ese toreo profundo y cargado de clase. En su primero le tocó en suerte un novillo que si bien tuvo clase y ritmo, le faltó fuerza. Después de una inteligente faena con muchos detalles cortó una oreja. En el quinto de la tarde dejó nuevamente claro su buen corte de torero ante un colaborador novillo que tuvo el defecto de gazapear. Cobró una buena estocada y, a pesar que el puntillero lo levantara y tardara en rodar, sumó una oreja con mucha fuerza, asegurándose la puerta grande.

El español Manuel Perera llegó a Lajas con esa actitud de un novillero que quiere ser figura del toreo y tiene por meta comerse el mundo. Torero de valor y entrega que no dejó nada en el hotel. En primer lugar sorteó un bonito utrero de pelo melocotón al cual paró por gaoneras de rodillas poniendo al público de pie, el novillo sacó un fondo de nobleza y el torero se arrimó y pisó terrenos muy comprometidos, en una faena de arrebato que le sirvió para cortar sus dos primeras orejas. El sexto de la tarde, un poco mas basto de hechuras, fue un buen colaborador y el novillero volvió a dejar su sello personal entre el fuerte aguacero que cayó al mediar el trasteo de muleta. No volvió la cara y se la jugó nuevamente bajo la lluvia para finalizar su trasteo cortando otras dos orejas.

Al final del festejo y aún cuando la lluvia caía con intensidad, fueron sacados en hombros Aguilar y Perera.

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