Pedrito de Portugal vs. Vítor Mendes, el recuerdo de aquella pretendida rivalidad...


Aproximadamente dos décadas atrás, en Portugal había un cierto debate que avivaba el interés por el Toreo a pie. El torero de Marinhais, Vítor Mendes, había llegado a la cumbre por méritos propios y, en ese tiempo, desde abajo, había salido un rival, Pedrito, también português, bastante más joven, apoyado por el taurino y apoderado Fernando Camacho y anunciado en los carteles como "Pedrito de Portugal", que en sus inicios como novillero y en la alternativa en Badajoz, si no arrastraba multitudes, poco faltaba. Hubo entonces quien pretendió encender una rivalidad que no llegó a ser tal con el paso del tiempo... Cada uno de ellos ocupaba lugar y modo distinto de entender el Toreo...

De entonces es este artículo de "El Bombero y la Cordobesa" titulado :

Pedrito vs. Mendes

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Tendo sido, o principal tema de conversa e discussão da última temporada, que agora finda, a comparação entre Mendes e Pedrito, sinto-me na obrigação de esclarecer que não se podem comparar estirpes que apenas têm na profissão o único elo de ligação-Matadores de Toiros. 

No entanto, tal como existem vários tipos de toiros, assim existem também diferentes tipos de Toureiros. 

Notou-se, nas praças de toiros um fenómeno bonito. O da competição acesa na arena e a competição nas bancadas pelo seu favorito. Favorito esse, que como se previa, deixou de ser Pedrito de Portugal, pois ao primeiro sinal de fraqueza do matador, o seu público seguidor, mudou de opinião, de simpatia e de admiração. Quem o teve como ídolo não lhe permitiu um erro sequer, não lhe permitiu um azar. 

O público presente nos confrontos era tão pouco informado sobre o fenómeno dos toiros que, bastaram apenas duas actuações de Mendes nem muito brilantes (já o vi fazer muito melhor), para o fazer mudar de herói. E de um momento para o outro, o ignorado, passou a admirarado e idolatrado. 

Mas, meus senhores, o que aqui vim esclarecer, é que são dois toureiros diferentes. 

Impossiveis de comparar! 

Um, mais velho, mais experiente, com muitos toiros toureados, possuidor de um conhecimento apurado do toiro, de uma técnica aprofundada do bem tourear em todo o terreno, e principalmente de uma capacidade de domínio e poder perante o seu oponente. 

Com uma carreira invejável nas terras de "nuestro hermanos", embora desconhecida da maioria da "aficion" portuguesa, usa o seu conhecimento e o seu saber para o domínio de qualquer toiro. 

O outro, mais novo, inexperiente e com alguns toiros toureados, possuidor de uma intuiçao muitissimo apurada e de sitio, mas que necessita da técnica e da experiência que enaltecem Mendes. 

Diz-se que um toureia os duros, grandes e dificeis e o outro toureia as pêras e só se forem cómodos. Mas, sabendo que os três tempos de tourear são o parar, o templar e o mandar, que fique acente, enquanto que Victor Mendes pára e manda, Pedrito de Portugal sabe muito bem templar.

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P. S. / Bien entrado el agosto de uno de esos años de rivalidad entre Pedrito y Mendes, fueron anunciados ambos -cosa que no era fácil de lograr- en una corrida de toros en la Feria de Ciudad Real. Allá fueron aquel día un sin fin de portugueses. Y nosotros también... 

Un calvario de viaje a partir de Badajoz hacia Ciudad Real atravesando territorios inhóspitos muchos de ellos, kilómetros y kilómetros sin vivienda o bar alguno... Hacía un calor increíble aquel día : 40 grados a las 13 horas, cuando llegamos a Ciudad Real y nos refugiamos en el aire acondicionado de un restaurante, tras dejar el coche en un parking en la misma plaza central de la ciudad. 

Muy entrada la tarde era la corrida en el coso de la ciudad manchega. La corrida resultó un fiasco porque la meteorología así lo quiso... A medida que la tarde avanzaba, el cielo comenzaría a ennegrecer de un modo casi asustante. Cuando la corrida comenzó ya daba miedo ver aquel cielo... jamás había visto una cosa así. Comenzaron a caer unas gotas gordas de lluvia... y de repente comenzó a ventear muy fuerte. Con aquello por medio, ni el agua de muchos botijos mojando capotes y muletas iba a servir. Para nada valía el esfuerzo... era tal la ventolera que toreros y subalternos no paraban de quedarse al descubierto en muchos lances... era ya una heroicidad estar así delante de la cara del toro... No cabía otra cosa que hacer una faena de aliño. Mendes, el más veterano del cartel, era el director de lidia aquel día. Ni el, ni sus compañeros de cartel pudieron hacer otra cosa que cumplir el expediente, pasaportar a los rivales e... irse a casa, como de la plaza nos fuimos desilusionados los espectadores, no demasiados, la mayoría portugueses en aquella tarde increíble.

Pero si aquello fue una odisea, no les quiero ni contar lo que fue el viaje de retorno de los aficionados ya en la noche, hacia Portugal. Esa misma dirección llevábamos nosotros. Nunca en mi vida me vi en tan malos momentos. Caían de los cielos múltiples rayos, se iluminaban con continuados relámpagos, sonaban tremendos y cercanos los truenos... el fuerte viento zarandeaba el coche, así fuimos, kilómetros y kilómetros por aquel "desierto" antes aludido, ahora en la vuelta, desde Ciudad Real hacia la provincia de Badajoz. Pensé -lo reconozco- que no salíamos vivos de aquella, tal descargaban los cielos... Hubo un momento en que me encomendé a la Virgen de Guadalupe porque aquello ya era de desesperación y sin visos de acabar bien... 

Cuando aflojó aquel tornado, super-tormenta o lo que fuese y que duró sobre mi coche más de una hora insufrible (en ningun momento dejé de circular, aunque casi a cámara lenta), estaba ya cerca de Navalvillar de Pela (Badajoz). Vi la luz de un hotel de carretera y allí hice noche. A la mañana siguiente, desde allí, en vez de volver a Batalha, mi base de vacaciones aquel agosto en Portugal, nos fuimos directos al Monasterio de Guadalupe, a dar las gracias a Nuestra Señora. Luego de oír misa en la basílica y reponer fuerzas en la buena cocina del "hostal Cerezo" fue cuando, entonces sí, emprendimos el regreso a Batalha, para volver en días siguientes a las playas de Vieira de Leiría, Nazaré, São Martinho do Porto, como era habitual. - E. E.

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Pedrito lideraba la que se esperaba fuese la "quinta de figuras del año 2.000". De el hablaba así Manolo Molés, entonces director de "El Ruedo" : 

"El primero que se ha doctorado es Pedrito de Portugal. Lo vi tomar la alternativa en Badajoz, hace pocas fechas, y estamos ante un torero al que le funciona, y muy bien, la cabeza y que tiene condiciones suficientes de valor y maneras para meterse pronto en el grupo de ferias. Pedrito trae, además, un legado que puede ser histórico. Me lo decía otro Pedro, el de Capea: “este torero, refiriéndose al portugués, puede agrandar el mapa taurino, el planeta de los toros y puede cambiar en Portugal el sentido de la fiesta”. Capea tiene razón: en el país vecino están locos con Pedrito y con el nuevo ídolo se va a intentar, de una vez por todas, la instalación de la “corrida integral”, con picadores y muerte en el ruedo. De momento Pedrito, cuando actúa en su país, saca ya los picadores. Falta la suerte suprema. Pero se logra ahora o no se conseguirá nunca. De ahí que Pedrito pueda ampliar el mapa taurino de las corridas integrales..."

Lamentablemente, el llamado "fenómeno Pedrito" se fue diluyendo lentamente con el paso de los años desde entonces...

No es verdad que Vítor Mendes fuese sobre todo un gran torero-banderillero. No es verdad. Mendes, para mi fue el mejor banderillero del Mundo, así de claro lo digo, que para eso le vi torear en muchísimas plazas de España y Portugal. Mendes, con los rahiletes era clase aparte, estaba por encima de todos. Y eso que el suyo fue un tiempo de grandes toreros que banderilleaban primorosamente : José Nelo "Morenito de Maracay", El Soro, Luis Francisco Esplá y algunos más. Como para ganarse el pan y que los empresarios llenasen las plazas, un cartel demandado en las ferias, era el de los matadores-banderilleros (Morenito de Maracay o Esplá-Vítor Mendes-El Soro), ahí le encasillaron... Pero así que tuvo oportunidad, toreando en otro tipo de carteles, Mendes fue grande, muy grande, mostrando su poderío y su variado repertorio, nada vulgar, con capote y muleta. Sus faenas en las llamadas corridas duras acrecentaron su prestigio y mostraron que... lo que realmente venía a ser Mendes era el prototipo del torero completo, presente en todos los tercios y no el torero-cojo, ausente en alguno de los tercios, como le sucedía a la mayoría. Por eso, digo y repito, Mendes fue el mejor banderillero del Mundo, pero también un gran torero, un muy completo torero, lo que hace que haya que incluirle en la lista de los que lograron de verdad -y no son tantos- ser auténticas figuras del Toreo. Mendes, sin duda, lo fue...

Alternativa de Pedrito de Portugal, de manos de Paco Ojeda, con Finito de Córdoba como testigo, en la gran plaza de toros de Badajoz, abarrotada, con miles de portugueses también en las gradas. Aquel día Pedrito salió por la puerta grande. Pero el día anterior, sábado, en la misma plaza, Pedrito, en su despedida como novillero, también había salido por la puerta grande en un festejo muy cuidado, con ganado selecto, novillos casi toros. Un fin de semana con los hoteles de Badajoz abarrotados de Portugueses. Pedrito era entonces un fenòmeno mediático, Camacho había cuidado mucho su lanzamiento e imagen y aquello se reflejaba en unos índices de popularidad notorios. La llegada de Pedrito al escalafón de matadores coincidía con la recta final de la carrera de Vítor Mendes, que había llegado a la cumbre, sin duda, optando por retirarse en el año 1997, tal y como recoge la lámina que arriba reproducimos y que editó en su día Eugenio Eiroa.









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