Lisboa) Toros gordos para una noche con toreros y forcados con mucha voluntad por agradar

LISBOA . - Se fue ya el 5 de agosto de 2021, el día en que los toros volvieron -por fin- a la catedral del "Campo Pequeno". Había expectación y buen ambiente. Entrada más que aceptable de público si tenemos en cuenta las limitaciones derivadas de las medidas anti-covid. La candidatura de la Tauromaquia a Património Cultural e Inmaterial de la República Portuguesa fue promocionada en los prolegómenos-. Emotivo también el momento de la interpretación del himno nacional con todo el público cantándolo y puestos en pie en señal de respeto. Se guardó un minuto de silencio, aplicado en recuerdo del crítico y comentarista João Cortesão y, también, por todas las víctimas de la Covid maldita.

Canas Vigoroux puso en liza su primer toro de la noche, de buena presentación y juego irregular. Frente a el, António Ribeiro Telles estuvo aseado, con algunos momentos interesantes pero por bajo de lo que el sí sabe hacer, que es mucho, obviamente. // Vítor Epifánio, del Grupo de los Amadores de Lisboa fue para la cara del toro y pegó al primer intento, tras haber brindado a los Amadores de Coruche en este año de celebraciones por parte de estos.

Marcos Bastinhas lidió el segundo toro de la noche. El alentejano quiere asumir la condición de cavaleiro importante, de los que dan cartas en el Toreo a Caballo. Y lo está logrando poco a poco. Esta noche así resultó al interpretar una faena de vibrantes momentos y buena interpretación de las suertes. Conecta muy bien con el público -lo que hace recordar siempre a su saudoso padre, Joaquim- y su toreo no está exento de calidad y acierto. // Por el Grupo de forcados Amadores de Coruche sería António Tomás quien encaró al segundo de la noche, otro ejemplar de buena estampa de Canas Vigoroux, al que Tomás puso en su sitio pegando en la primera tentativa con acierto.

Tuvo Francisco Palha, tercer interviniente en la noche a caballo, una muy buena actuación, desde que arrancó recibiendo su toro -tercero de la noche- a porta gayola y sorteando las dificultades iniciales que el morlaco de Canas Vigoroux le planteó. Luego Palha no se descompuso, sino que se vino arriba y poco a poco metió en cintura al toro -que acabaría por colaborar- mientras con brillantez el torero colocaba su "ferragem", arrancando fuertes ovaciones del público presente, muy agradado, por lo que se observó con la actuación del aún joven cavaleiro. // No fue distinta a la habida con los dos toros anteriores, la labor de los forcados en este tercer toro, al que João Varandas y sus compañeros de los Forcados de Lisboa pararon al primer intento.

Antonio Palha Ribeiro Telles salió en el cuarto dispuesto a no dejar sus créditos "por maos alheias...". António sabía que tenía que ir a por todas, para no emborronar la noche y hacer olvidar momentos no tan frescos habidos en el primero. Fue así, en el cuarto de Canas Vigoroux, cuando apareció en escena el maestro de A Torrinha, impartiendo lecciones. Y lo hizo yendo de menos a más, con sabiduría a raudales en la interpretación de los terrenos, con excelente equitación, con calidad en la ejecución de las suertes... Su faena se construyó sobre el clasicismo que le caracteriza, ese toreo a veces necesariamente "zen", tantas veces reafirmado en lo que un día don David le enseñó y que ahora António enseña a su descendiente ya torero en ciernes. Los amantes del Toreo a Caballo de verdad tienen en Antonio Ribeiro Telles siempre el estandarte al cual asirse, del cual presumir. En el cuarto de esta pasada noche, Antonio Telles echó la firma para, con gusto, dedicar al público, indudablemente, una buena faena. // No colaboró como sus hermanos lidiados con anterioridad el cuarto toro de Canas Vigoroux, de manera que los forcados de Coruche tuvieron que recurrir a un segundo intento para poder parar adequadamente aquella masa enorme que se les venía encima con 636 kilos. Fue para la cara del toro el valiente Raposo teniendo que recurrir -como dijimos- a un segundo intento para poder pegar adecuadamente aquel animal tan gordo.

Fueron 4 toros de más de 600 kilos los lidiados en el lote de 6 de Canas Vigoroux, esta noche pasada en el Campo Pequeno. El quinto, con 630 kilos sería el segundo más gordo de la noche.  La faena llevada a cabo por Marcos Bastinhas no fue tan homogénea -digamos- como la lograda en el segundo de la noche. Marcos embadurnó innecesariamente en cierto "populismo" la recta final de su actuación que, sin ser deslucida, no tuvo desde nuestro punto de vista la brillantez de la habida ante su primer oponente. // Duarte Mira, de los forcados de Lisboa se encargó de consumar la pega al primer intento.

En noche de homenaje en el recuerdo del minuto de silencio hacia la figura del gran taurino João Cortesão, fallecido poco tiempo atrás, el reiterado recurso de la "sorte de gaiola" del que echaron mano determinados toreros, acabaría por resultar también un guiño, un recuerdo a aquel blog taurino -precisamente denominado "sortes de gaiola"- que Cortesão tenía -y aún tiene después de muerto- en la Net. Y es que por ahí comenzó Francisco Palha su labor en el sexto toro de la noche, un ejemplar de Canas Vigoroux que rondaba los 630 kilos. El cavaleiro citado trató de esmerarse, buscó cierto clasicismo en su toreo, recordar aquello de las batidas al pitón contrario que antaño tanto se estilaban; buen nivel exhibió en las banderillas y consumó una agradable actuación para cerrar la noche. (Al primer intento se consumó la pega de los Forcados de Coruche, con João J. Prates en el papel del forcado de caras.

Todos los toreros y todos los forcados de caras intervinientes dieron la vuelta al ruedo (autorizada por el Director de Corrida) al final de la lidia de sus respectivos toros.

VICENTE BARRERA

Francisco Palha logró momentos muy especiales este jueves noche, en Lisboa. (Foto : Pedro Batalha







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