El espejismo de una temporada donde se pretende aparentar una normalidad que no existe

El verano avanza y, tanto en España como en Portugal, el sector taurino vive el espejismo de una temporada donde se pretende aparentar una normalidad que no existe, con plazas donde el acceso no es libre sino claramente condicionado y limitado. Y otras en donde han sido suprimidas ferias y corridas tradicionales de un plumazo. Siendo esto así, ni por un asomo se están organizando tantas corridas de toros como años atrás sucedía... La Covid es una especie de espada de Damócles que amenaza a todos los taurinos. 

Las ganaderías enviaron a los mataderos montones de reses en el último año, a la vista del panorama. Reses malvendidas directamente para carne. Pero era peor sostener ese ganado en el campo, sin salida, con el gasto que ello supondría y ha supuesto en muchos casos. Un drama ganadero. Porque ahora, cuando las corridas han vuelto aunque a cámara lenta, el ganado también se está vendiendo a precio de orillo. Los organizadores de las corridas alegan que no pueden pagar más que una cierta insignificancia que a veces pagan, unos aprovechándose de los ganaderos en su desesperada situación, otros porque realmente, con un aforo limitado, no pueden correr el enorme riesgo de perder dinero... Pero para que los empresarios de las plazas no pierdan, otros han de apretarse el cinto...

Y es así cómo los ganaderos las están pasando canutas. Pero también rejoneadores, cavaleiros... que han tenido que bajar sus cachets mucho más de lo que pensaban; mientras sus caballos -a los que hay que mantener- siguen comiendo igual que antes, todos los días; y cuesta lo suyo sostener la infraestructura que un torero a caballo necesita. Por eso, también en la Tauromaquia de las plazas montadas hay más de un drama. Claro que hay más de un drama y alguno en Portugal, especialmente crudo, que muchos bien conocen en razón al gran relieve taurino que el personaje tenía antaño, por lo que ni siquiera es necesario nombrarlo.

Son malos tiempos, muy malos tiempos para la lírica, que decía el otro. También los toreros de a pie lo están pasando mal. Y en el caso de los subalternos, no digamos. Faltan corridas, falta que los aforos se puedan poner al completo a la venta. Falta recuperar el ritmo que la Tauromaquia antaño tuvo... Falta que el espectáculo sirva para producir ingresos que reviertan en el bienestar y progreso de quienes lo protagonizan. La situación actual apenas sirve para tapar agujeros, para hacer remiendos en los descosidos trajes de quienes han visto sus economías tremendamente maltrechas; y -además- ¡ojo!, esto -la actual restringida vuelta a la normalidad- ni siquiera da para que todos los taurinos que viven de esto puedan remendar y tapar agujeros. Malamente da para que lo hagan unos cuantos.

Con este panorama, tenemos la Tauromaquia así en horas bajas por mor de una Covid que aún persiste, con presagios de que ni siquiera el año que viene podrán ser abiertas al cien por cien todas las plazas... Será el tercer año de calvario, urge que una Mesa del Toreo se constituya en España y Portugal y analice cual es el punto real de la situación en el actual presente. Hay que ver con frialdad qué se necesita, qué se puede hacer, qué se debe replantear ante los Gobiernos... y diseñar planes de futuro a corto plazo que mejoren en lo posible la ruinosa situación que se vive.

Por eso, cuando está sucediendo todo esto y más, es una vergüenza que en España haya políticos como los de Podemos, instalados en Ministerios en donde el batallón de asesores y colocados no es escaso, que en aras de una supuesta mejora de la condición humana, la emprendan ahora con los espectáculos cómico-taurinos, tratando de impedirlos, que es como impedir a quienes en ellos actúan... que trabajen; es quitarles el pan, por mucho que se hable de ayudarles con cursillos de reciclaje para que luego se empleen en otra cosa... 

¿Dónde estaba el Ministerio de la señora Belarra, hace un año por ejemplo, cuando no había manera de celebrar un festival cómico-taurino, con el que dar de comer todos los días a los enanitos y a los que no son enanitos, a todos los que trabajan en las compañías de artistas de los espectáculos cómico taurinos?, ¿qué grado de preocupación tenía hace un año por esas gentes?. Justo ahora, cuando se empieza a ver una mínima y lejana luz al final del túnel, cuando se está reanudando a cuenta gotas la actividad de estos espectàculos, es cuando aparecen en escena el Ministerio de Belarra y sus voces cantantes, desatando una campaña contra los más que populares espectáculos cómico taurinos...

Y si hablamos de Portugal, pues... en otro orden de cosas, tres cuartos de lo mismo. Ya analizamos aquí, tiempo atrás, en el caso de Lisboa, cómo el candidato a renovar en la Presidencia de la Câmara Municipal, el socialista Medina, lleva en su programa intentar cargarse las corridas de toros en la capital portuguesa... Habría que preguntarle si, después, cuando la Tauromaquia agonizase y cavaleiros, toreros, subalternos y todos los que viven de esto sudasen frío al saber que no van a poder llevar el pan a sus casas... ¿iba a ir el señor Medina -y otros iluminados como el- a dar de comer cada día a los que se viesen en apuros, como sin duda se verán si las corridas de toros acaban por ser prohibidas en el término municipal de Lisboa porque se le ha metido entre ceja y ceja a este señor?.

No tienen nada mejor que hacer este tipo de personajes que obsesionarse con la Tauromaquia y ver cómo quitarla de en medio. Si esos ímprobos esfuerzos que realizan los dedicasen a promover, de verdad, actividades sociales y en favor de los verdaderamente necesitados que, por desgracia, cada vez son más en la Sociedad, otro gallo nos cantaría... Pero no, para ellos, el problema ahora urgente, que merece especial atención por su parte, es a ver cómo podemos derribar el edificio de la Tauromaquia...

No tiene suficientes problemas el Toreo, amenazado tan seriamente por la Covid, como hemos descrito al principio, que -además- cada dos por tres tiene que soportar la irrupción en escena de personajes políticos  de este tipo que, encantados de conocerse a si mismos, no cejan en sus empeños de pasar a la posteridad como aquellos que, si de ellos solamente depende, serían felices cargándose la libertad de los demás, la que hasta ahora permite que cada uno que lo desee acuda a una corrida de toros, o a un espectáculo cómico-taurino, sin tener que ir antes a pedirle permiso a la Ministra o al alcalde de turno, para ver si a estos señores no les parece mal, o es que disponen otra cosa para que el administrado haga en su tiempo libre... ¡Qué peste a cubanada tiene todo esto!, qué peste!.

EUGÉNIO EIROA


Portada de "Aplausos", de meses atrás...

Aquí debajo : protesta de los artistas de un espectáculo cómico-taurino-musical, en España, donde ciertos políticos llevan ya algún tiempo buscando las cosquillas a esta faceta de la Tauromaquia


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