Cuando, muy lamentablemente, lo malo -y fácil- también se copia...

Texto y foto de EUGÉNIO EIROA    

La Tauromaquia vive en España y en Portugal un momento muy malo. Y por muy diversas razones. Y si bien a primera vista la Covid ha empantanado todo, también -y es muy necesario tenerlo en cuenta- porque bastantes de los llamados agentes taurinos cayeron en los últimos años en errores que acabaron por reiterar, de modo que -creyéndose cómodos- en ellos instalados no repararon en el daño que a la Fiesta estaban y están haciendo.

Para el caso del Toreo a Caballo, hay críticas que deberían hacer reflexionar. Sin embargo se sigue insistiendo en los mismos errores. Y eso es ya grave, por reiterativo.

La periodista portuguesa Catarina Bexiga aportaba días atrás en sus redes sociales, cuatro o cinco líneas que contienen una reflexión de un crítico taurino del ABC de Sevilla. Una reflexión que empieza a ser vieja, pues hace ya tiempo que por ahí circula entre los taurinos de verdad. Una reflexión que hacemos propia, que compartimos, porque hace bastantes años que así también pensamos. Por desgracia, un problema que se acusa mucho más en España en esto del Toreo a Caballo, pero que ya hace unos años que se expande por la Tauromaquia portuguesa. Lamentablemente, lo malo -y fácil- también se copia.

¿Alguien está dispuesto a reflexionar de verdad sobre esto?.

"El festejo de rejones va camino de convertirse en el espectáculo más indefendible de la baraja taurómaca. Es una exhibición del arte ecuestre que cada vez más descuida la importancia del toro bravo. Han procurado un animal mutilado que destaca por su condición bobalicona, con signos inequívocos de falta de raza y emoción. Un carretón pastueño que embiste por la cola del equino, ofreciendo así las máximas garantías para los variados adornos que se estilan, en muchas ocasiones cursis, sin la más mínima exposición del jinete." Jesús Bayort / ABC de Sevilla

 

Corrida en la plaza de toros de Póvoa de Varzim. Como ven : abarrote en las gradas. Esto no fue en el siglo pasado, fue hace muy pocos años... Llegó un presidente de Câmara converso, transformado en fundamentalista anti-taurino y de un plumazo acabó con esto. ¿Donde está el respeto a esos miles de personas, a esos espectadores... a los que se les impone el porque yo así lo quiero... sin respetar su libertad de elección del espectáculo al que gusten asistir?. Estas situaciones, esta y similares, que las ha habido y hay, no son peleadas como se debería por los llamados agentes taurinos que están dejando que la Tauromaquia sea así asaltada sin la respuesta que la intransigencia y la imposición envuelta en un falso barniz merecerían en un Estado de Derecho...
La Tauromaquia, en estos momentos, adolece de una falta de saber estar por parte de sus propios protagonistas, que resulta harto preocupante.

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