Bastinhas) El maestro Joaquim ya no está... pero su hijo Marcos nos lo hace presente cada vez que triunfa

Por Vicente Barrera. 

Abiul (Pombal), segunda corrida de su tradicional feria de agosto. Otra gran entrada de "no hay billetes" sobre el aforo permitido (tiempos de Covid) para poner a la venta. 

Marcos Bastinhas fue el triunfador de la noche, porque -al fin y al cabo- es el que en sus dos toros logró conectar más con el público, además de dejar apuntes importantes de un Toreo que -cada vez más- recuerda notablemente al que exhibía su llorado padre en las plazas. La Fiesta, en Portugal, quedó huérfana con la marcha de este Mundo antes de tiempo del cavaleiro Joaquim Bastinhas; pero queda el gran consuelo de estar viendo, en muchas de las faenas de su hijo, Marcos Bastinhas, muchísimo de lo que era la Tauromaquia del inolvidable Joaquim. Marcos ocupa su sitio, con todo merecimiento y, aún, de seguir en la línea que muestra, es muy probable que supere el listón tan elevado que dejó su padre, tan querido por los públicos, en general, porque estando el en plaza, era casi seguro -a poco que los toros colaborasen- que no había lugar para el aburrimiento. Con Marcos Bastinhas, lisa y llanamente, sucede lo mismo...

Rouxinol padre, Marcos Bastinhas y Manuel Telles Bastos integraron el cartel de la segunda corrida de la Feria de Abiul junto a los Forcados Amadores de Montemor y Évora.

El primer toro, de António Charrúa pesó en báscula 630 kilos nada menos. Frente este "elefante", el veterano Rouxinol estuvo con magisterio y mucho oficio, alternando la necesaria brega para poner al toro en adecuados terrenos y así poder ejecutar con suficiente brillantez las suertes, con momentos de cierta inspiración. Bien el cavaleiro y bien el forcado Pena Monteiro que sujetó con oficio al toro en el primer intento.

El segundo de la noche, un animal de 615 kilos, también de Charrua, sirvió a Manolito Telles Bastos para desempolvar parte de lo mucho que en su día aprendió de la mano de su querido abuelo (q.e.p.d.). Este muy aventajado alumno de la Universidad de A Torrinha (Coruche) no dejó sus créditos por manos ajenas y mostró cómo y por qué estaba anunciado con merecimiento en el cartel de hoy. Los 615 kilos del toro de Charrúa hicieron sudar y sufrir a Luis Januário, de los forcados de Évora, que intentó 4 veces parar aquel oponente para acabar mazado por el morlaco... Tomó el relevo Ricardo Sousa para poder llevar a cabo y consumar la pega y salvar la honra del grupo eborense.

El turno de Marcos Bastinhas llegaría frente a un rival de poco más de 575 kilos. Logró encandilar al público, con la alegría y riesgo de su toreo, que no escatima esfuerzos ni elude compromisos. El toro no era malo, todo lo contrario; y agigantó así el buen desempeño del torero, colaborando en bastantes de las suertes desplegadas por el variado y animoso torero alentejano, donde no faltaría el habitual y final par de banderillas a dos manos. En plano también importante estaría el forcado José María Marques, de los Amadores de Montemor, con oficio y buena ejecución para pegar al primer intento este toro.

Para lo gordos que estaban los toros de Charrúa, la verdad es que ofrecieron algunas cosas interesantes en esta noche de expectación en Abiul. Tanto que en el cuarto de la noche fue llamado al ruedo el ganadero, para que el, o su representante, diesen la vuelta de honor a la arena del territorio pombalino. Suele pasar que, a veces, se llama a los ganaderos a la arena para ser homenajeados por el público demasiado pronto... porque luego, en el quinto, vino la cara menos buena del encierro de Charrúa, este sábado noche en Abiul.

Antes, frente al cuarto toro, de casi 600 kilos (poco más de 595), el veterano Luis Rouxinol estuvo, como suele decirse en el argot, aseado, cubriendo el expediente y entregándose con la honestidad profesional que le caracteriza, aunque resultando su esfuerzo por bajo de la buena labor y brillantez que pudo lograr en el primero. Con todo fue muy aplaudido por el público presente. El toro pidió los papeles al torero y también al forcado de servicio, Rui Bento, de los Amadores de Évora, que solamente pudo consumar la pega a la tercera tentativa.

No tuvo materia prima Manuel Telles Bastos en el quinto toro, una masa de carne de 610 kilos nada menos, posiblemente buena -por cuantiosa- para despachar en un talho, pero impropio como toro para ser lidiado en una plaza. Y es que ante las caídas que el toro protagonizó, la paciencia del público -siempre exigente en Abiúl, como se sabe- se agotó. Y hubo bronca y protestas. Manuel Telles Bastos se alivió ante lo imposible y Manuel Carvalho, de los Forcados de Montemor, sujetó aquello como pudo ya en el segundo intento.

Enfriada la noche con el fiasco del quinto toro, tocaba a Bastinhas cerrar plaza. Frente al cavaleiro de Elvas, otro toro rondando los 600 kilos (unos 15 menos). Marcos salió a romperlo todo... lo cual es un decir, equivalente al "revienta calderas" que también se usa en el argot taurino. Sabía que si apretaba y el toro colaboraba un poco, el triunfo en la noche sería suyo, después de lo que le había sucedido a sus compañeros de cartel en sus segundo toros. Entonces... Marcos Bastinhas echó sus caballos p´alante y acabó por poner la plaza de Abiúl lo que se dice, también en el argot, boca abajo. Fue tal su voluntad de agradar que el público entendió que merecía la pena corresponder con fuertes ovaciones a los desempeños del torero a caballo : unos más ortodoxos, otros algo menos, pero todos impregnados de esa manera de ser y estar en el Toreo que Marcos ha heredado de su padre, el inolvidable Joaquim Bastinhas (q.e.p.d.) un hombre que, por encima de todo, siempre mostró su compromiso con los públicos, dando en cualquier plaza en donde actuase, todo lo que llevaba dentro, entregándose siempre al 100%. Y esto es lo que hizo, otra vez más, también en Abiul, Bastinhas hijo, acabando el público alborozado, premiando con ostensibles gestos de agrado lo que el alentejano les ofreció. Los forcados de Évora se encargarían de la pega final de la noche, con António Prazer inicialmente como forcado de caras.

Pocas veces pudieron torear juntos Bastinhas padre e hijo. La inesperada y pronta muerte de Joaquim truncó momentos como el que recoge la foto de Estudio Zeta que Marcos Bastinhas tiene entre sus preferidas en su web. No es para menos : cada día que pasa es mayor el parecido del Toreo de Marcos Bastinhas con lo que su inolvidable padre hacía en las plazas. Viendo a Marcos torear, en muchos momentos parece que estamos viendo a Joaquim Bastinhas; tal cual...

Imagen principal : Estudio Zeta / Marcos Bastinhas web

Imágenes de la corrida : "Abiul, praça de toiros"

Triunfal despedida de Bastinhas, al final de la corrida de esta pasada noche en Abiul

No fue una noche fácil para los forcados, como la imagen bien acredita

Algunos de los toros de Charrua, con más o menos 600 kilos de promedio derivaron en complicaciones 

Una de las farpas de Bastinhas

No faltó "el violín" entre los ferros de Marcos Bastinhas

Banderillas a dos manos con facilidad y soltura

Los mismos gestos que su padre en muchos momentos de sus actuaciones

Hubo de todo en el comportamiento de los toros de Charrúa

Espectacularidad no faltó en las dos faenas de Marcos Bastinhas

Sin margen para el aburrimiento...

Par de banderillas colocado, salida de la suerte con el caballo sin riendas...

"Tierra a tierra", otra vez, marcando el inicio de la suerte...

Saludando al público enfervorizado tras una de sus farpas

Par de banderillas a dos manos, en el momento de la reunión

Gran ambiente dejó en Abiúl, en este 2021, Marcos Bastinhas




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