Ana Rita : cuando está llegando la hora de abrirle la puerta de la "Casa de las Figuras del Toreo"


El pasado día 5 de agosto se cumplieron 10 años de la alternativa de Ana Rita como cavaleira profesional. Con poco más de 31 años de edad -está en el mejor momento- esta cavaleira portuguesa aunque con la carrera profesional casi volcada en España, tiene ya muy amplio recorrido, jalonado además de importantes triunfos.

Por Eugénio Eiroa.

Empezó muy joven y llegó a la alternativa muy rodada. Toreo por vez primera en Mayo de 2003 en la plaza de Alcochete. El 14 de mayo de 2005 superó la prueba de cavaleira practicante en un festejo celebrado en la plaza de toros de Azambuja. Aquel día fue la primera vez que vistió casaca. Hasta entonces, como cavaleira amateur, el traje corto...

Fue así caminando, de plaza en plaza, con no pocas dificultades y falta de apoyos, hasta la alternativa, que solamente llegaría el 5 de agosto de 2011, hace ahora diez años, en el nuevo Coliseum de Redondo (Alentejo). Tuvo la suerte de que aquella corrida fuese televisada por la RTP lo que inmortalizó el que para ella era un día trascendental en su vida. El padrino no podía ser otro que Manuel Jorge de Oliveira, el gran profesor y maestro de equitadores, de fama mundial actualmente. Manuel Jorge, con sus famosos caballos negros gigantes, había sido cavaleiro de alternativa, toreando bastante décadas atrás. Ideal para enseñar sus múltiples conocimientos sobre los caballos, acoplados a la Tauromaquia. Mejor profesor no iba a encontrar Ana Rita. La figura de Manuel Jorge (al fin y al cabo Manuel Jorge es casi un vecino... el es de Cartaxo, ella de Aveiras de Cima; solo nos faltaría para completar un elenco el gran taurino que era Carlos Leonardo, forcado de raza, de Pontével, también en la zona... buenas tierras estas de Cartaxo, Aveiras... y buen vino el de la Adega Cooperativa) es decisiva en la recuperación de Ana Rita, que por problemas diversos se había tambaleado cuando menos convenía, en los años de su trayectoria como practicante.

Manuel Jorge de Oliveira padrino, Antonio Ribeiro Telles, Luís Rouxinol y Tito Semedo como testigos. Buen cartel el de aquella corrida de la RTP, alternativa de Ana Rita dos Santos Costa, que ese es su verdadero nombre completo, nacida en Vila Franca de Xira pero afincada pelas Aveiras de Cima, a mano izquierda, según dejas la autopista que va de Lisboa a Porto, enfilando los caminos de Cartaxo, "o Cartaxo" -como dicen los hermanos portugueses-. Un año después, el 2 de agosto de 2012, Ana Rita confirmó la alternativa en la que era la Catedral Mundial del Torero a Caballo, "Campo Pequeno", en Lisboa.

Cuando no torea se levanta muy temprano. De modo que a las 8:30 aproximadamente ya está entrenando sus caballos. No hay domingos ni festivos para ella, salvo que haya contrato por medio y haya viajado para torear. Si no hay que actuar, hay que esforzarse muy duramente para tener los caballos al ciento por ciento : "No le de usted vueltas, solamente con trabajo y esfuerzo es posible llegar a algo...", explica. Una situación que complica la llamada "vida particular" : "es inevitable, son gajes del oficio, como ustedes dicen en España. Siempre está mezclada la actividad taurina, el preparar los caballos, con la vida personal. Es inevitable, en cualquier conversación surge la actividad profesional; esto requiere mucha dedicación, mis días se pasan aquí, en la quinta donde están mis caballos...Y es lógico que así sea", viene a referir Ana Rita. "No hay tiempo libre realmente; cuando entro en casa estoy realmente rendida, cansada del esfuerzo; ese es el día a día; salgo alguna vez, sí, pero es raro; porque estoy volcada con mi profesión. Costó mucho llegar hasta aquí, como para ahora dar pasos en falso y marcha atrás. Mi objetivo es mejorar un poquito cada día; pero siempre seguir mejorando...", pormenoriza la cavaleira.

Le gusta el Fado, las Sevillanas y... no le gustan las discotecas. La gusta andar a caballo por el campo. Escaparse de vez en cuando a ver el mar. Le habría gustado haber sido veterinaria. No concibe ya su vida fuera del mundo de los caballos. "Ya consigo tener la percepción de lo que los caballos sienten, de lo que necesitan, si están bien o se sienten mal... Si no fuese cavaleira creo que tendría que estar forzosamente ligada a alguna actividad relacionada con el mundo de los caballos", viene a razonar nuestro personaje.

El 7 de septiembre de 2013 fue una fecha fatídica para Ana Rita. Toreaba en la plaza de Cartaxo, cerca de casa. Se estaba preparando para colocar su última banderilla en aquella faena. El caballo resbaló, de un instante a otro, dobló sus patas y la cavaleira lo único que vio fue el toro encima, avanzando hacia ella... empujó todo, caballo, cavaleira, contra las tablas... ella quedó como emparedada. La auxiliaron... ella quería volver a reanudar la faena, pero notó que le faltaban alarmantemente las fuerzas, se mareaba, se desfondaba... No era ninguna broma lo que sufría. La llevaron al hospital : tenía roto el bazo por tres sitios y una contusión hepática de hasta 6 centímetros. El resultado práctico de aquello fue un mes entero internada en el hospital y tratada por un equipo multidisciplinar. Y tres meses para recuperarse. Hasta enero no pudo subir a un caballo.

Durante esos 3 meses, sus familiares, su apoderado, sus amigos(as) más allegados, la apoyaban notablemente. Pero fue entonces cuando Ana Rita sintió el afecto de numerosísimos aficionados portugueses que le hicieron llegar su sentimiento de solidaridad, afecto y apoyo. A ella, que toreaba bastante en España y apenas nada en Portugal, aquello le emocionó, porque le sirvió para comprobar que una cosa era el maltrato que le otorgaban las empresas -en general- en su país, otra era el verdadero afecto que el público de a pie le tenía y tiene.

Cuando recuerda aquella grave lesiòn que pudo haberla apartado definitivamente del Toreo, de ella solo salen palabras de agradecimiento para los médicos, el Hospital de Santarêm, el Sindicato de Toureiros que la ayudó en todo lo necesario... solo siente "afecto y agradecimiento a todos los que en aquel trance se volcaron conmigo". 

El tiempo ha ido pasando. Cuando al año siguiente, 2014, de aquel grave percance le apareció un contrato para ir a torear por Pascua, a la plaza instalada en Padrón (A Coruña), volvió a soñar... No era exactamente un empezar de nuevo, pero en cierto modo si. Tras meses de parón, había que poner los caballos en día, "acertar agulhas" -como los portugueses dicen-, algo muy importante porque la inactividad la acusan mucho los caballos de toreo; y era necesario perder el miedo, perder sensaciones negativas y recuperar la autoestima. "Me sentía feliz al volver, porque por momentos pensé que aquello podía haber supuesto que nunca más volviese a torear y eso para mi hubiese sido un disgusto del que no me recuperaría psicològicamente. Fue muy importante el día en que volví a pisar la arena subida en un caballo y con el público esperándome en las gradas.

Su pasión por los caballos exteriorizada también hacia los que murieron. Al de la foto le dedicó
en redes sociales estas emotivas palabras : "Todos os dias monto os teus colegas mas desde que partiste que levaste um bocado do meu coração contigo, tenho muitos sonhos por realizar e tu estavas em todos eles; sei que continuarás a estar porque todos os dias te sinto perto de mim. Muito obrigada meu amigo "Castuera" por todos os momentos felizes que passamos juntos".


Los años van pasando y la experiencia adquirida -que es mucha- ha llevado a Ana Rita a torear en plazas de todo tipo : fijas, portátiles, ciudades y pueblos, especialmente en España. Y con ello, todo tipo de ganaderías. A ella nunca le han reconocido el status de figura del Toreo y, en razón a ello, le han echado de todo por delante... no le han reservado los habituales "murubes", colaboradores -dicen- con los toreros de renombre, que se sienten con ellos muy cómodos. A Ana Rita le han echado de todo por delante y ella lo ha toreado. Incluso ha salido por la puerta grande hasta con toros de Victorino, que ya es decir. No ha hecho ascos a nada : "a mi me gusta el toro que transmite, que sigue y persigue al caballo, que asegura la emoción, que el público lo nota, lo detecta... Solo así hay espectáculo. Preciso de un toro que ande, que no esté parado; me gusta el toro que se arrima al caballo, que da trabajo, porque también es el toro que nos va a dar el triunfo si le hacemos las cosas bien. El público no es tonto, va lo que hay y, al final, agradece el compromiso del torero siempre", explica esta que muchos consideran aguerrida torera a caballo.

Ha toreado en Francia, en España sobre todo, en Portugal e incluso en América. Ha probado todo tipo de ganaderías. Ha toreado en las más cuidadas plazas y también en portátiles hechas poco menos que en plan talanqueras.

Rodeada de 4 grandes maestros. A la izquierda, Paulo Caetano y Manuel Jorge de Oliveira. A la derecha, el malogrado Joaquim Bastinhas y João Moura


Dentro de un par de años cumplirá 20 desde que por primera vez se puso en serio delante de un toro. Era poco menos que una cría entonces. Hoy, ahora, sigue sintiendo emoción y "se me ponen los pelos de punta cuando entro en la arena y veo la plaza llena, el público expectante... paso entonces por una sensación continuada digamos que de ansiedad, me siento ansiosa por hacer las cosas cuanto más y mejor para dar satisfacción a ese público que ha pagado una entrada por venir a verme... No sé, es algo difícil de explicar con palabras, pero digamos que siento un compromiso muy grande con el público, sean muchos o sean pocos los presentes. Solo quiero agradarles en todo momento, es una constante para mi", viene a señalar la cavaleira de Aveiras de Cima.

Es curioso que Ana Rita no tiene nadie en su familia ligado al mundo de los Toros. No es el caso de tantos y tantos toreros de dinastía, que casi nacen aprendidos, o con el camino parcialmente alfombrado. Ella no, ella ha encontrado demasiados baches en su recorrido, demasiados agujeros traidores a modo de trampas, además de algunos problemas personales, que la hicieron dudar, que la hicieron pensar en mandar todo al carajo. Pero al  final siempre afloró su carácter indómito, su capacidad para pensar lo que refleja en una foto en la que ha puesto una inscripción muy elocuente y que le acompaña a todas partes. Ella es así, peleona, perseverante, capaz de remontar si hay momentos duros y todo parece venirse abajo... ella merece ser reconocida, en lo que hace, mucho más de lo que se le ha reconocido. No hay razón para que no sea puesta en carteles donde están las primeras figuras, los Hermoso´s, los Ventura´s... o en Portugal, con los primeros del escalafón lusitano y en las mejores plazas. Porque ella no es ninguna aprendiz, no es una novata, ni tampoco una atrevida que no haya ido evolucionando. Da gusto comprobar cómo a día de hoy sigue aprendiendo, dispuesta a mejorar siempre, bien a pesar de lo mucho y bueno que lleva protagonizado. Acaba de estar casi una quincena en Alemania, en  el inicio de este verano, perfeccionando la monta, aprendiendo más sobre conceptos clásicos del Mundo del Caballo. Todo le va a resultar favorecedor para su actividad como Cavaleira Tauromaquica. Ella sabe que no es tiempo perdido, todo lo contrario.


Sin embargo, con una trayectoria ya tan importante a sus espaldas y pese a ser todavía joven, Ana Rita no está recibiendo el reconocimiento final que merece. En Portugal se la ve en su Toreo -por los ignorantes y envidiosos; por algunos empresarios- como una rara avis, como algo exótico, para solo de vez en cuando sacarlo a relucir en alguna plaza. Eso sí, luego aparece un Romero de la vida por la puerta y le ponen contratos para dar y tomar, le ríen y aplauden todas las cabriolas y números del caballito... Pero si algo de eso aparece en el Toreo de Ana Rita, entonces caen otra vez o Carmo e a Trindade, se rasgan las vestiduras los velhos do Restelo, etc. etc. etc.

Es una enamorada del papel que desempeñan los forcados en la Tauromaquia lusitana. "Si no existiesen, la Fiesta no sería lo mismo; en nuestra Cultura portuguesa, el cavaleiro y el forcado con son mucho, son fundamentales; desgraciadamente el toreo a pie ya no lo es tanto...", advierte Ana Rita.

Cree que ahora, cuando se salga de la crisis del Covid, la Tauromaquia tiene varias asignaturas pendientes por aprobar. En el caso de Portugal entiende que sería bueno que no se repitan siempre los mismos carteles (mala costumbre ya de años) : "deberían crearse más oportunidades, apostándose por la diversidad de cavaleiros, no por las repeticiones... Habría que revisar el precio de las entradas, promover cosas como el "bilhete familiar". Y una cosa es clara : si ponen los precios más baratos va a ir mucha más gente a las plazas. Hay afición, miente quien diga lo contrario; pero hay que estimularla, no todo el mundo dispone de dinero para pagar una entrada cara. Luego... hay que promover más la Festa Brava. Porque en Portugal, entiendo que no se convive lo suficiente con el público; en España, terminado el espectáculo, los espectadores conviven un rato con los toreros y... no pasa nada, ayuda a estrechar lazos y a fomentar la afición por la Tauromaquia". 

Se cumplen 18 años ya desde aquella primera vez en la plaza de Alcochete. Un largo camino pues. Ha sido una carrera donde no han faltado momentos bajos, también muchos bien altos; de grandes éxitos. Padeció Ana Rita, además, en algunos momentos, problemas personales que interfirieron muy notablemente en su desempeño como cavaleira. Fueron momentos duros hasta llegar a la alternativa, hace ahora diez años. De diez años para acá, el progreso, el crecimiento de Ana Rita año a año ha sido notorio, continuado, siendo verdad que ha consolidado su carrera de un modo muy positivo. Hoy es una torera a caballo, hecha y derecha, con auténtico peso específico. Los que la contratan saben que con ella el espectáculo está garantizado, y de un modo serio, sin blandenguerías, sin titiritadas. Ana Rita es una cavaleira con mayúsculas, que si la ponen mañana en un cartel al lado de Hermoso de Mendoza, Diego Ventura, João Ribeiro Telles o Rui Fernandes, no va a desentonar lo más mínimo. No es la niñata subida a un caballo, a la que el padre ha pagado sus caprichos para que llegase ahí y luego, cuando tiene que clavar una farpa, esta se cae de poca fuerza que la señorita tiene... Ana Rita no es eso; es una torero que se viste por los pies, que se ha hecho a si misma, sin padrinos, sin regalos, sin alfombras por delante... ha pisado espinas, se las ha clavado más de una vez, ha sangrado y ha sufrido para llegar al gran nivel que hoy tiene cuando torea en una plaza. Y sabe que, aún, lo mejor está por venir.

Por eso se empeña en ello, por eso no decae, por eso cada día porfía, es permanente en su empeño. Y no entierra la esperanza de antes que tarde verse con frecuencia en los mejores carteles, toreando en Madrid, en Sevilla, en Lisboa, en Nimes... y con alguna reiteración, la que -por el momento- parece que, injustamente, le han negado.

Quienes la conocen y tratan nos hablan de una persona humilde, muy amiga de sus amigos, por momentos muy divertida. Como profesional, en su trabajo, es lo que en Portugal se dice "muito teimosa" : cuando algo quiere lograr, no desiste jamás, hasta conseguir lo que se propone; es además muy perfeccionista, exigiéndose, incluso en exceso, demasiado de si misma.

Recuerda con enorme cariño la faena del día de su alternativa, en Redondo; como recuerda aquel toro de Varela Crujo, que fue el de su alternativa con las câmaras de la RTP por testigos. Tiene una palabra de afecto para el infeliz forcado Nuno Mata; le gusta las cosas que hace el veterano Luis Rouxinol sobre un caballo; también lo que hacía José Tomás con el capote y la muleta; considera Campo Pequeno una plaza de toros ideal, sin desmerecer a otras; le gusta Madrid como ciudad; prefiere el campo a la playa; una lasaña le va bien en un plato, pero donde esté un "bacalhau com natas", apaga y vámonos; si la obligan a escoger diría que le gusta el Sporting más que el Benfica pero siente respeto por todos los clubs; y... además soñar alguna vez con pasar unas vacaciones en el Caribe, sueña todos los días con "ser figura del Toreo".

Pues les voy a decir una cosa : podrá no ser ahora mismo "figura del Toreo", pero en ese caso ya le falta muy poco para serlo. Y aunque algunos sigan negándole el pan y la sal (afortunadamente van siendo menos) esta mujer, que es de armas tomar, al final, ya lo verán, va a acabar por concretar y hacer realidad su gran sueño. Porque ya está llamando a la puerta del caserón de las verdaderas figuras del Toreo. Falta ya muy poco para que esa puerta se abra. Por de pronto sigue coleccionando, una tras otra, innumerables salidas en hombros por las puertas grandes de las plazas.

Fotos : Klaus Trotter Pando y Archivo










Ana Rita dos Santos Costa, cavaleira tauromaquica


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