A propósito de António Ribeiro Telles : el inevitable recuerdo de Ludovino Bacatum que nos dejó hace 17 años ya.


Arriba a la izquierda, António dos Santos -antiguo matador de toros portugués que se vistió de corto aquella noche- brinda su faena a Ludovino. A la derecha, Bacatum con su amigo del alma, don David Ribeiro Telles, el catedrático de la Universidade de A Torrinha... Ya abajo, a la izquierda, estampa singular de Ludovino Bacatum -todo torería siempre-, al final del paseíllo de aquella noche, en el lugar preeminente en que le dejaron sus compañeros en la arena, para que pudiese recibir -emocionado y en solitario- las fuertes ovaciones del numeroso público en Campo Pequeno. 

------------------------------------------------------------------------

La situación por la que atraviesa el cavaleiro António Ribeiro Telles, sometido a reiteradas pruebas exploratorias e internado en unidad hospitalaria tras la dramática cogida de ayer, por un toro de Mata-o-Demo en la plaza de Reguengos de Monsaraz... nos ha llevado a avivar recuerdos del pasado, sin duda, en tiempos en los que no solo tratamos al cavaleiro de A Torrinha y a varios de sus allegados, también a su hombre de confianza dentro y fuera de las plazas, desgraciadamente ya fallecido, Ludovino Bacatum.

-----

"Este sim... foi o homem que colocou ordem nas trincheiras. Um homem importante, com uma postura marcante e personalidade forte tal qual a toreria que trazia dentro, deixou muitas saudades aos colegas e ás gentes dos toiros. Um Senhor da nossa Festa que tive o gosto de conhecer e privar por muitas vezes. Que a sua figura e história nunca seja esquecida da nossa Tauromaquia". ("Aos olhos de uma aficionada")

----

Já la vão ... 17 anos!. O tempo voa... O toureiro eterno que era Ludovino Bacatum faleceu na tarde de uma terça-feira de junho de 2004, no Hospital Garcia da Horta, em Almada, com 71 anos. O bandarilheiro, natural de Alhandra e radicado em Vila Franca de Xira, sofria de doença grave.

Ludovino Ferreira Carvalho Bacatum tirou a alternativa em 1957 no Campo Pequeno e teve como padrinho o Augusto Gomes Júnior. 
Inicia-se como peão de brega de confiança do Mestre David Ribeiro Telles, seguidamente acompanha o Mestre João Branco Nuncio, volta novamente a casa do Mestre David Ribeiro Telles, seu Mestre, onde esteve quase 50 anos. Saiu  como bandarilheiro com João Ribeiro Telles (pai), depois acompanhou António Ribeiro Telles. E ainda o inicio de Manuel Telles Bastos é acompanhado por ele.

O peão de confiança que acompanhou mestre David Ribeiro Teles e os seus filhos durante quase meio século, actuou nas principais arenas de todo o Mundo.

Administrou a ganadaria de Couto de Fornilhos e colocou-a num lugar de destaque e de verdade.
Ganadaria premiada em Las Ventas, em Madrid e com vários prémios em Portugal.

O bandarilheiro despediu-se das arenas em 1997 na Monumental de Lisboa, num festival muito especial e que evocamos hoje, mas Bacatum continuou ligado à festa como apoderado de António Teles e ajudou a promover o jovem Manuel Ribeiro Telles Bastos.

Casado com Carlinda Amorim Carvalho, o toureiro deixou dois filhos e uma eterna saudade nos aficionados portugueses.

----

Conocí personalmente a Bacatum en la recta final de su tiempo de banderillero y hombre de confianza de la familia Ribeiro Telles. Le conocí un día de un mes de mayo, en un pueblo de Toledo, donde iba a actuar aquella tarde António Ribeiro Telles y a donde Ludovino había acudido para convencer a Juan Manuel Moreno Menor para que apoderase a António en España. 

Mientras el torero descansaba en el hotel más próximo, Bacatum y quien esto escribe despachamos más de 2 horas de repleta conversación aquella primera vez. Luego hubo diversas más ocasiones, esa es la verdad, suficientes para conocer mejor a quien era todo un personaje, que de tonto no tenía un pelo y que se sabía casi todo del mundo de los Toros, además de ser todo un Señor, así, con mayúsculas. Verle caminar por la calle, era verle en torero, siempre en torero... aunque no fuese vestido de luces precisamente; tal era la fina estampa que tenía, la torería que le embargaba...

Ludovino Bacatum era -sin embargo- un hombre de estampa muy peculiar en las plazas. Era alto, incluso un tanto desgarbado, con un estilo si quieres hasta poco ortodoxo en el manejo de los capotes -en su tiempo final como banderillero-, pero al mismo tiempo era sabio, notablemente sabio; conocedor de todas las triquiñuelas habidas y por haber, a poner en suerte cara a colocar al toro del mejor modo posible en cada circunstancia, a parar a la perfección su embestida recién salido de toriles... 

Ludovino, por lo demás, con su estatura elevada, protagonizaba siempre una escena que solo el era capaz de desarrollar... Cuando el cavaleiro (António Ribeiro Telles, en este caso) se iba a cambiar de montura, Bacatum tomaba cuenta del toro, lo envolvía en su capote, se lo llevaba hacia las tablas, saltaba para ponerse a resguardo en un instante y estando ahí, en el callejón, arrimado a la barrera y con el toro delante viéndole fijamente, Ludovino extendía su mano hasta muy cerca de la cabeza del toro, movía sus dedos, le decía no sé que cosas al animal y este, como si estuviese hipnotizado, de allí no se movía. Bacatum solamente liberaba al morlaco cuando António Ribeiro Telles, ya montado en otro caballo, volvía a la arena...

Dirán algunos de ustedes que ¡menuda tontería!. Todo lo contrario : nada hay peor en una corrida de Toreo a caballo, que ver a uno o dos banderilleros, aprovechando que el cavaleiro se ha ido a cambiar de montada, dando capotazos a diestro y siniestro al toro, matando el tiempo en que el torero está ausente del ruedo. Ese tiempo, dando capotazos al toro, supone más desgaste para este, a veces hasta acaba rodando por los suelos en uno de esos mantazos aliviados que a veces los banderilleros dan... Un absurdo, que resta posibilidades al toro y al espectáculo, pero que se ve cada dos por tres en las plazas. 

Con Bacatum en la plaza, no pasaba eso. El tomaba cuenta del toro, como hemos dicho, se lo llevaba a lugar opuesto al portón del patio de caballos; a veces ni siquiera le daba capotazos, arrastraba al toro tras de si, llevándoselo a punta de capote, para comenzar al instante su acción de hipnosis -antes descrita- sobre el animal... y acababa Ludovino casi siempre muy aplaudido por el público que estaba asistiendo a la buena acción del peón de brega que cuida del toro y no lo estropea, para que cuando vuelva el cavaleiro a la arena, tenga el toro tal y como lo había dejando al irse a cambiar de caballo. Algo fundamental para no alterar la buena marcha de una faena.

Unos años después de conocerle y tratarle, Bacatum decidió retirarse y montó para aquella noche en el Campo Pequeno un festival taurino muy especial. Muy emotivo por todos los rostros afamados que por aquel evento pasaron y que a la arena de la plaza lisboeta salieron... Unos días antes, al abrir el buzón de casa, en Vigo, observé que tenía un sobre llamativo remitido por Bacatum. Un tarjetón grande, muy original por cierto, con mucho gusto hecho, en donde -como si a una boda o un bautizo fuese- Ludovino me invitaba a la noche de su despedida en la plaza de Lisboa. No quise desairarle y aunque solamente fuese estar presente en la grada del Campo Pequeno, allá me fui aquel día, Portugal abajo, para no faltar a la cita. Las imágenes, arriba, en lámina, que acompañan estos apuntes, corresponde precisamente a la noche de la despedida de Ludovino Bacatum en la Monumental Plaza de Lisboa. - ( EUGÉNIO EIROA

------------


En estas dos imágenes vemos a Ludovino Bacatum ya tras su retirada de los ruedos. Corresponden
a fotografías de Raúl Lucas, publicadas en su día en el blog de "Aos olhos de uma Aficionada"

En esta imagen vemos al crítico taurino António Lúcio y al grandioso taurino que fue... Ludovino Bacatum. Decía Lúcio sobre esta foto :  "A Leitaria Jockey, no Mercado de Vila Franca de Xira, era um ponto de confluência de muitos toureiros e aficionados. Algumas vezes tive o privilégio de trocar algumas ideias e de ouvir (escutar atentamente) algumas referências da nossa Tauromaquia. E uma delas era o célebre bandarilheiro Ludovino Bacatum, em senhor dentro e fora das arenas. Numa destas passagens pela Jockey (do José Beja e do Paulo Beja), ensinou-me, em questão de minutos, a diferença entre uma sorte à meia-volta e uma sorte em terrenos cambiados, algo que jamais esquecerei. Como também não esquecerei a forma como acenava com um lenço branco. Grandes manhãs e tardes de toiros na Jockey…"
Artículo Anterior Artículo Siguiente